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Archive for gener de 2020

Per Roger Molinas (Arqueòleg Glamurós)

Os invitaría a reflexionar sobre si resulta más progresista respetar el derecho a decidir de los habitantes de Bellaterra a no compartir sus impuestos o si, por el contrario, es más de izquierdas una soberanía fiscal más ámplia, como la del Ayuntamiento de Cerdanyola, que redistribuye los ingresos de los ricos entre las calles menos favorecidas y que, por tanto, necesitan más servicios públicos

Roger Molinas, 7è a la llista de l’Hospitalet de Llobregat, municipals de 2015, dins de ICV-EUiA-Pirates i companyia.

Hoy os contaré la breve y épica historia de una pequeña localidad oprimida catalana, Bellaterra, que lucha heroicamente desde hace unos años para conseguir la libertad e independencia de sus represores vecinos de la población de Cerdanyola del Vallès.

Bellaterra es una localidad creada en 1929, cuando un rico farmacéutico, llamado Bartomeu, parceló unos terrenos de su suegro y consiguió que la empresa privada de los Ferrocarriles de Catalunya S.A. hiciera una parada en la misma línea que unía los barrios altos de Barcelona (Sarrià), con Sant Cugat y Sabadell.
A partir de los años 30, esta zona se convirtió en una urbanización de lujo, ideal para las segundas residencias de la burguesía catalana y que contaba con jardines novecentistas. Por el contrario, el municipio del que forma parte, Cerdanyola del Vallès, se convertía en un núcleo industrial y obrero con el establecimiento de fábricas, como Uralita o la de sifones Sarroca, y recibía flujos migratorios del resto de la península en los años 60 y 70, cuando pasó de 3.000 a 50.000 habitantes.

Actualmente Bellaterra tiene una renta anual por persona de 25.799 euros, mucho más del doble que un barrio del centro de Cerdanyola (10.464 euros). Si Bellaterra fuera un municipio independiente, sería la población más adinerada de Catalunya, superando los 22.463 de Matadepera y se convertiría también la segunda población más rica de toda España, a muy poca distancia de Pozuelo de Alarcón (25.957 euros anuales por cabeza).

Bellaterra también tiene el récord catalán en la media de metros cuadrados de sus casas, 699m2, cinco veces más que la media española. Entre sus 2.724 oprimidos vecinos han vivido destacadas figuras del deporte, la música o el periodismo como Shakira y Piqué, David Civera o Mònica Terribas. Obviamente, estas circunstancias han forjado una identidad local diferenciada de sus vecinos que viven en bloques de pisos de 10 plantas, con los que muy posiblemente no coinciden nunca en ninguna parte.

¿Cuándo comenzó el Procés de esta aldea hacia su independencia local? Pues bien, en 1992 los vecinos de este barrio pidieron, por la vía administrativa, convertirse en un municipio independiente, pues estaban hartos de que el Ayuntamiento socialista de Cerdanyola les robara. De los 4 millones de euros que percibía la administración local en este vecindario, sólo medio millón era invertido en sus chalets adosados, el resto de los millones robados iba a parar a las calles llenos de obreros, proletarios y trabajadores. El expediente, sin embargo, fue denegado por la Generalitat, ya que no cumplía con la formalidad de tener 3 kilómetros de terreno no urbanizable.
Pero la revolucionaria lucha por la liberación fiscal y local de Bellaterra no había hecho más que empezar. En 2008, después de muchas movilizaciones vecinales, consiguieron que la Generalitat y Cerdanyola les concediera una cierta autonomía, mediante de una Entidad Municipal Descentralizada (EMD). Esta entidad sería dependiente, sin embargo, del Ayuntamiento de Cerdanyola, que en ese momento estaba gobernado por ICV y CIU, con el alcalde eco-socialista Toni Morral, actualmente Secretario General de Crida Nacional, el partido de Puigdemont.
Esta EMD está gobernada por un partido independentista local, Gent de Bellaterra, aunque en el resto de elecciones votan masivamente a Convergència y a sus nuevas marcas (Junts per Catalunya, PDeCAT, etc). Este ente municipal, sin embargo, sigue sufriendo un elevado déficit fiscal respecto a los barrios proletarios de Cerdanyola: de los 4 millones de euros recaudados, sólo gestiona 750.000 euros, de los que destina 160.000 a sueldos de cuatro concejales y una cantidad similar en litigar judicialmente contra el Ayuntamiento para conseguir su liberación local.
Tan sólo un 60% del presupuesto recae finalmente en los ciudadanos. Y ¿en qué se ha gastado? Pues en la creación de patrullas ciudadanas, una policía propia sin armamento, que vigila sus inmensos chalets adosados y sus piscinas, pues Bellaterra no se fía de la policía local del Ayuntamiento opresor, que los trata como una colonia.

Pero los incansables luchadores de Bellaterra no se arrodillaron ante esta autonomía de feria, que no devolvía la plena soberanía fiscal y no ponía fin al expolio fiscal por parte de los rateros barrios obreros. Ellos querían su pastel entero. Así pues, decidieron dar la voz al pueblo, poniendo las urnas y convocando un referéndum para convertirse en un municipio libre y soberano en septiembre de 2015.

El Ayuntamiento de Cerdanyola, gobernado entonces por Carles Escolà de Compromís per Cerdanyola, una marca blanca de la CUP, permitió la celebración de esta consulta, que sólo se topó con el voto contrario de Ciudadanos. Participó el 53,57% del censo y el «Sí» a la independencia llegó al 94% de los participantes.

La Generalitat, gobernada entonces por Artur Mas de CiU con el apoyo de ERC, decidió que aquel referéndum no tenía ninguna validez y no respetaron el resultado. El único partido político del Parlament que defendió aplicar el mandato de las urnas fue el Partido Popular (PP).

Haciendo gala de su heroica resistencia y astucia, los dirigentes de Bellaterra han propuesto recientemente una nueva jugada maestra: recoger firmas para pedir que Bellaterra pase a formar parte del municipio de Sant Cugat del Vallés, una población con quienes comparten un nivel de riqueza similar (18.326 euros, casi el doble que Cerdanyola sin Bellaterra) y, por tanto, una identidad local más cercana que no con los proletarios que van a la piscina municipal.

Como apunte final, simplemente os invitaría a reflexionar sobre si resulta más progresista respetar el derecho a decidir de los habitantes de Bellaterra a no compartir sus impuestos o si, por el contrario, es más de izquierdas una soberanía fiscal más amplia, como la del Ayuntamiento de Cerdanyola, que redistribuye fiscalmente los ingresos de los ricos entre aquellas calles menos favorecidas y que, por tanto, necesitan más servicios públicos.

4 Comments en El ‘Procés’ de Bellaterra para su liberación fiscal:

Ubaldo Plaza // 20/11/2019 en 15:15 // Responder
Magnífico (e irónico) artículo de Molinas. Debería ser de lectura obligatoria en las escuelas y asambleas de barrios populares para que los señoritos de la burguesía, y algunos charnegos acomplejados que aconmpañan el expolio de las clases dirigentes, algunos ignorándolo, se enteraran de que cuando van a quemar Barcelona o a cortar autopistas, a quien favorecen es a estos insolidarios reaccionarios de las clases muy ricas. Los ricos quieren la independencia porque eso les permitiría que ningún alcalde de izquierdas se atreviera a semejante desfachatez, como hace el alcalde de Cerdanyona. Porque de eso se trata. Y todos aquellos que acompñan a los neofalangistas cortando calles, si llegara el momento,serían sacrificados por la «patria catalana» en limpieza étnica; porque su sangre charnega no podría mezclarse con la aria de los ricos. Dice la sabiduría popular «no hay más tonto que un obrero que vota a la derecha». Ahora hay que añadir, «Y tonto, muy tonto p´a ciempre, si ademas de votar a la derecha, vota al nacionalismo, es decir, a la base del fascismo, la intolerancia, y las desigualdades por las que toda la derecha suspira, y se quieja de que los obreros tenga algo más que la simple manutención para que estén en condiciones de ser explotados.

Mohamed // 20/11/2019 en 18:01 // Responder
Bellaterra es un localidad central del marco que forman las localidades de cedanyola del Vallés, sant cugat,Sabadell,sant quirze del Vallés ,bosques y montaña impresionante belleza del territorio catalan.
Sus habitantes tienen derecho a tener parques , aceras calles limpios que dan una imagen equivalente a los chalets preciosos patrimonios de los habitantes de Bellaterra.
Sin embargo en una democracia los habitantes de bellaterra tienen derecho tener su localidad bien vistda de mejores parques,calles y plazas de toda Cataluña que es fruto de los impuestos que pagan sus habitantes.

Miguel // 20/11/2019 en 20:17 // Responder
El principal motivo para querer cambiar de municipio no es el economico, es la falta de integracion con Cerdanyola, cultural, de ocio, colegios, sanidad, etc porque los habitantes de Bellaterra hacemos vida en Sant Cugat, segun demuestran estudios recientes de habitos sociales. Tambien intervienen motivos economicos, no hay duda. La Comision de vecinos que gestiona este proyecto hemos elaborado una memoria que lo explica todo, y se la hemos entregado al alcalde de Cerdanyola.

Toni // 20/11/2019 en 22:15 // Responder
Este artículo rezuma una demagogia muy sospechosa! Desconozco si el Sr. Molinas conoce Bellaterra. Imagino que no, porque si hubiera intentado pasear por sus calles se hubiera dado cuenta de lo abandonadas que están. A la mayoría de vecinos de Bellaterra nos gustaría poder salir a la calle sin riesgo de que nos atropelle uno de los miles de vehículos que circulan cada día en calles en las que las muchas aceras apenas tienen medio metro de ancho. Lo que reclamamos es poder disponer en nuestro barrio de los servicios públicos mínimos como cualquier barrio de Cerdanyola, como por ejemplo un centro médico para no tener que desplazarnos a Sant Cugat. La reacción mayoritaria de los vecinos es simplemente consecuencia de la dejadez del ayuntamiento de Cerdanyola durante tantos años en la prestación de unos servicios públicos básicos.

Sobre Roger Molinas (Arqueòleg Glamurós) “Busco en el passat eines per entendre el present i transformar el futur. També sóc treballador precari, activista social, polític i digital en mill lluites i autor del llibre ‘Patrimonicidi’”

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Andrés Rueda, és el bellaterrenc creador de grups veïnals Temes Bellaterra, Emergencies i Protec de WhatsApp, reflexiona i fa propostes per pacificar el molt transitat carrer Pin i Soler de Bellaterra, una zona que travessen milers de cotxes en hora punta, sense respectar la velocitat i aportant molta inseguretat, més quan una bona part d’aquestes vies no disposen de voreres.

El bellaterrenc Andrés Rueda, foto d’arxiu intervé al Parlament de Catalunya|CEDIDA

De la mateixa manera que en seguretat hem fet un salt qualitatiu i passem d’un “QUASI” abandonament a tenir els Agents Cívics, i possiblement, per no dir segur, més dotació de vigilància que la resta de zones a càrrec d’aquesta comissària de mossos.

De la mateixa manera que els veïns de la carretera BV-1414, amb la seva expressió decidida d’afartament pel trànsit, van a tenir un nou semàfor, i piruetes circulatòries per la Plaça del Pi que amb seguretat millorarà la seguretat i disminució de trànsit a la zona.

Plànol oficial de l’EMD de Bellaterra

Proposo:

“Avançar en la idea de deixar un vehicle al carrer arbitràriament aparcat en un o altre costat en Pin i Soler i Camí Antic per obligar zizaguear als circulants i alentir o saturar el tràfic rodat fins que s’emprengui amb serietat la invasió circulatòria i es pacifiqui el desmesurat trànsit local de Bellaterra”.

Col. locar pancartes pro pacificació del trànsit Camí Antic i Pin i Soler

És clar que si no exercim el nostre dret de pressió cívica amb contundència, seguiran traient-nos els diners i atropellar els nostres drets, fins i tot en els plens municipals, deixant-nos la via pública a les fosques, i rient-se de les nostres instàncies … i així objectiu rere objectiu ..

Doneu-li una volta a la proposta amics ..

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Per Jordi Sedó

En la primera parte de este artículo, intenté explicar algunas de las razones que mueven a los catalanes a considerar que el Estado español no nos sirve y que es por eso que una parte muy sustancial de los ciudadanos queremos que se respete nuestro derecho a la autodeterminación.

En esta segunda parte, intentaré apuntar algunas razones más en esa misma dirección.

A todo lo que expliqué en la primera parte, que ya es mucho, podemos sumar unas cuantas cosas más, como, por ejemplo, lo que nos muestra, al echar un simple vistazo, un mapa de resultados electorales, donde, sufragio tras sufragio, queda bien claro que partidos que suelen ser mayoritarios en la España de lengua castellana, devienen residuales en ciertos territorios. Alguna cosa debe de fallar en esta democracia cuando, sistemáticamente, como consecuencia de la aritmética parlamentaria, los catalanes tenemos que tragarnos unos gobiernos cuyos partidos, en Cataluña, tienen un apoyo muy minoritario cundo no, pírrico.

Pero hay más. También está la cuestión fiscal. Que un territorio que representa el 20% del PIB estatal muestre su solidaridad con los otros territorios me parece razonable. Cuando esa solidaridad implica que el primero caiga en la balanza fiscal hasta profundidades inimaginables y que, a causa de eso, muestre unos déficits en infraestructuras que luego le pasan factura en forma de deficiencias en los servicios que otras comunidades no sufren, me parece inasumible.

La cuestión de las balanzas fiscales es muy controvertida y los economistas no se ponen de acuerdo en cuál es el método más justo para presentar los números, pero aun en el caso de que utilicemos el método que dé el resultado menos lesivo para Cataluña, incluso así, las diferencias son tan sustanciales que no se puede por menos que rechazar de plano esas cotas de solidaridad tan elevadas.

Si además de eso, resulta que el aparato del Estado persigue con un encono absolutamente febril todas y cada una de las leyes, resoluciones y reglamentos que aprueba el Parlamento catalán, haciendo una interpretación fraudulenta de la Constitución, de tal manera que leyes tan razonables como la de pobreza energética, por ejemplo, y tantas otras son impugnadas y anuladas; si se atreve a entrar en el Parlamento catalán para intervenir de manera directa en la elección del presidente de la Generalitat como hizo con Carles Puigdemont cesándole, luego con Jordi Sánchez y, más tarde con Jordi Turull impidiendo que se produjeran las correspondientes investiduras encarcelándoles y, últimamente, con Joaquim Torra, a quien tarde o temprano decidirán inhabilitar por algo tan banal como haberse negado a retirar una pancarta; si se imponen durísimas penas de cárcel a los miembros de nuestro gobierno democráticamente elegido por cargos que, en ninguna parte de Europa, han sido considerados suficientes como para conceder la extradición de los que optaron por el exilio; si, además, la judicatura se muestra tan reacia a acatar, como es su obligación, la sentencia del TJUE sobre el nombramiento de Oriol Junqueras como diputado europeo; si se produce todo eso y muchas otras cosas más que no detallaré porque sería imposible ser exhaustivo, es cuando, definitivamente, concluimos que no vale la pena pertenecer a ese Estado y que, con la construcción de uno nuevo, sólo podemos salir ganando.

http://www.diario16.com

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Por Jordi Sedó –

Cuando se trata de valorar a los catalanes y nuestra manera de relacionarnos con España, una de las cosas que más perplejidad producen en un español es que muchos de nosotros no queramos ser considerados españoles.

Voy a tratar de explicar de dónde procede este sentimiento porque creo que hay gentes de buena fe, en España, que no lo comprenden y que, por supuesto, no lo comparten. A ellos me dirijo, sobre todo.

Voy a hacerlo, además, desde un punto de vista personal pues los sentimientos pertenecen a la esfera de lo íntimo y, por ello, no generalizable. Digo esto porque es posible que una parte de los catalanes no se sientan identificados exactamente con el contenido de mi exposición, ya que estoy seguro de que algunos van a creer que me quedo corto, mientras que otros van a pensar que voy demasiado lejos en mis planteamientos. Sin embargo, creo que lo que expondré refleja con bastante exactitud un sentimiento que es mayoritario entre aquellos catalanes a quienes no nos gusta ser considerados españoles.

Y, de entrada, voy a definir lo que es para mí España. Primera consideración, que algunos tendrán por poco menos que una herejía: España no es una nación, sino un Estado. Diferencia sustancial. Un Estado, además, relativamente joven, forjado por la monarquía absoluta borbónica de 1714 después de un conflicto bélico. Anteriormente, existía la Monarquía Hispánica, un sistema político y administrativo surgido del matrimonio de los Reyes Católicos, soberanos de los reinos de Aragón y Castilla, pero no monarcas de España. Con el paso del tiempo, los territorios peninsulares, islas e incluso otros de ultramar, llegaron a tener un monarca común, pero aquéllos conservaban sus propias leyes e instituciones por lo cual las prerrogativas y derechos que ese único monarca tenía sobre ellos era diferente en cada uno, en virtud de cada particular ordenamiento jurídico propio. Esos derechos y privilegios, sin embargo, fueron desapareciendo, entre graves problemas, en favor de Castilla.

Pero, hasta entonces, nadie había discutido a Cataluña su derecho a gobernarse, ya que su pertenencia a la Monarquía Hispánica no iba más allá de compartir monarca con los otros territorios, pero conservaba su cultura, sus leyes, sus instituciones y sus costumbres hasta que fue conquistada en 1714 por Felipe V de Borbón por la fuerza de las armas. Éste, con la promulgación sucesiva de los Decretos de Nueva Planta desde 1707, sometió Valencia, Aragón, Mallorca y Cataluña, sobre todo desde 1716, a las leyes absolutistas de Castilla (nótese que eran las de Castilla y no las de España, ya que no existía un ordenamiento jurídico completo que fuera común), dejó sin efecto las leyes catalanas, cerró universidades, restringió tanto como pudo el uso de la lengua catalana en un territorio cuya inmensa mayoría era monolingüe y, por tanto, desconocedora del castellano y, en definitiva, castigó severamente a la población por haberse alineado en contra del Borbón en la sangrienta Guerra de Sucesión.

España, la España que hoy conocemos, esa que establece la Constitución y que hay quien quiere hacernos creer que es incluso anterior a la mismísima Creación divina, esa España no existía todavía. Y esto no es opinión. Es historia. La anexión de Catalunya al ordenamiento jurídico castellano, por consiguiente, fue traumática, en absoluto consentida y mucho menos deseada por los catalanes; y se obtuvo a través de un triunfo militar de los ejércitos borbónicos sobre las tropas catalanas, gracias a un sitio final a la ciudad de Barcelona por parte de las tropas de Felipe V que se prolongó más de trece meses, durante los cuales nadie podía entrar ni salir de la ciudad, que acabó capitulando por hambre e insalubridad el día 11 de septiembre de 1714. No me negará usted, amigo lector, que, como comienzo, no es de los más estimulantes para un catalán. ¿Es por ese episodio, ciertamente no demasiado edificante, que deberíamos considerarnos españoles?

Además, la derrota catalana se produjo como consecuencia de que los ingleses, por aquel entonces aliados de Cataluña en la Guerra de Sucesión, la abandonaron a su suerte, lo que les valió la soberanía de Gibraltar a partir de la firma del Tratado de Utrecht (1713). Por cierto, a pesar de eso, ahora el Estado español tiene el cuajo de reclamar Gibraltar, cuya población desea continuar siendo británica, con la misma convicción con la que hace oídos sordos a una reivindicación similar, la de Ceuta y Melilla por parte de Marruecos sobre la soberanía de esos enclavamientos, que geográficamente se encuentran en territorio marroquí.

Pero vaya, si sólo hubiera sido eso… Hace tanto tiempo ya, que se podrían haber limado asperezas si el Estado español hubiese tenido en cuenta que quizás los catalanes de la época no se debieron de sentir muy felices del paso y hubiera intentado demostrar que esa forzada cesión de soberanía había valido la pena también para los catalanes. Ha tenido más de 300 años, el Estado español, para intentar seducir al pueblo catalán y, lamentablemente, sin embargo, se ha limitado a conquistarlo, a reprimirlo y a doblegarlo. Sin más. Y así nos luce el pelo…

Esa parte de nuestra historia se ha intentado negar a base de ofrecer relatos fraudulentos sobre una España que, teóricamente se habría reconstruido a partir de la llamada “Reconquista”, una falaz denominación que parece dar a entender que existió una España anterior al Cid que se perdió con la pérfida invasión musulmana y que hubo que conquistar de nuevo. Nada más falso. Pues bien, eso es fundamental para entender de dónde arranca el actual rechazo de una parte muy significativa de nuestra sociedad. Y nótese que digo “de dónde arranca” y no “a qué obedece” ese rechazo. Porque arranca de ahí, pero las causas son otras y muy variadas. Porque, naturalmente, si la reivindicación catalana se fundamentara únicamente en la historia, valdría la pena echar pelillos a la mar y ponernos a trabajar juntos para construir un Estado común que los catalanes –todos– sintamos también nuestro, que respete de modo integral nuestra condición nacional, que no compita con Cataluña y que no necesite demostrar quién manda aquí, que es lo que hace el Estado español, hoy por hoy, con cada ridícula decisión que toman sus instituciones para impedir el libre ejercicio de nuestro autogobierno.

Se ha hablado del carácter etnicista del catalanismo. Pues bien, a pesar de que no se puede afirmar que el etnicismo sea una parte fundamental del pensamiento soberanista catalán puesto que hay muchos soberanistas que tienen sus raíces en distintos puntos del planeta y, sobre todo, del Estado español, sí es cierto que puede parecer que hay un punto esencialista en una parte de los que formamos parte del movimiento. Vamos a tratar de explicarlo.

Los que nos sentimos soberanistas, creemos que, para ser catalán, no hace falta haber nacido en Cataluña, sino que basta con amar a este país, trabajar por él y sobre todo entenderlo. Entender su diversidad. Esa diversidad que es riqueza pero que, al mismo tiempo, hace de la convivencia un reto. Una convivencia que es más meritoria precisamente por la heterogeneidad de las gentes que vivimos en Cataluña. Porque esa convivencia se da, indudablemente, y no tiene fisuras más allá de las que pueda haber en otros territorios por causas de las más heterogéneas.

Este Estado se preocupa exclusivamente por preservar aquello que el nacionalismo español más rancio cree que son derechos de los catalanes de habla materna castellana. Por eso, vela únicamente por el respeto a la españolidad y le da igual si, para ello, hay que pisotear la catalanidad. Pretende hacernos creer que la lengua castellana es una lengua de todos los catalanes, mientras que la catalana lo es exclusivamente de una parte de nosotros. Según ese extraño planteamiento, habría catalanes de lengua única –la castellana– y catalanes bilingües, cualidad que nos vendría dada, por el simple hecho de ser administrativamente españoles. Además, la Constitución española establece que el conocimiento del castellano es un derecho y un deber para todos los ciudadanos –catalanes incluidos– y, sin embargo, el conocimiento del catalán es sólo un derecho pero no un deber, lo que significa que, legalmente, se puede desconocer el catalán pero no el castellano, incluso en Cataluña. Simplemente inaceptable. ¿No le parece? Resulta que imponer el catalán es una cosa muy fea, pero si se trata de imponer el castellano, no hay ningún problema. ¿Acaso los ciudadanos de lengua materna castellana tienen que tener más derechos que los de lengua materna catalana?

¿Y a qué conclusión llegamos cuando constatamos esa intolerable asimetría? Pues que el Estado no se conforma con obligarnos a ser españoles, sino que quiere confundirnos pretendiendo que, además, seamos castellanos. Como si ser español fuera algo de matriz única; como si la diversidad de los pueblos del Estado fuera ajena a ese Estado, un estorbo, una anomalía que, simplemente hay que soportar intentando que moleste lo menos posible, minimizándola al máximo; como si ese Estado no tuviera la obligación ineludible de potenciar esa diferencia para que todos nos sintamos cómodos dentro de él, ya que entre todos lo pagamos y, en el caso de los catalanes, con creces.

Y al descubrir que el Estado sólo reconoce la verdadera españolidad, la españolidad de primera, en lo castellano y no en lo que es exclusivamente catalán y, por ende, tampoco en lo vasco ni en lo gallego, es cuando, por un natural instinto de conservación, se produce ese rechazo que se confunde con etnicismo cuando no es más que una reacción de autoprotección.

Esos defensores a ultranza de esa España uniforme, esos que creen que las lenguas distintas del castellano que se hablan en el territorio del Estado español son lenguas menores, esos que, encima se jactan de amar a España por encima de todo, paradójicamente, resulta que odian profundamente la España real, la diversa, la que incluye culturas distintas del castellano porque no quieren asumirla. La España que aman es una España que no ha existido nunca, una España que sólo existe como quimera en sus mentes cerradas, una España que no existirá jamás por mucha represión que nos apliquen como están haciendo estos últimos años. Porque esos españoles de pacotilla, esos españoles a quienes, en realidad, no les gusta como es España y quieren moldearla a su antojo es posible que puedan vencer porque tienen la fuerza de las armas, el ejército, la policía, la judicatura y todo el aparato del Estado, pero no tienen la razón que da la realidad y, por lo tanto, jamás convencerán. Porque las cosas son como son y las quimeras no son más que humo. Y, mientras el Estado y los partidos que se autodenominan constitucionalistas sigan consintiendo seguirles el juego a esos españoles cegados por su nacionalismo supremacista, estaremos eternamente condenados a vivir en una España no homologable con los Estados democráticos de Europa, en una España, en definitiva, exenta de libertades en todo lo que concierne a la ordenación territorial, porque la libertad, en España, es incompatible con una España uniformemente castellana, con una España de territorios conquistados por la fuerza de las armas y con una España sometida por el aparato del Estado.

El día que esos españoles acepten honestamente y sin trucos ni incumplimientos la España real, la España diversa, la España que no tiene el castellano como lengua propia, y acepten que esa España, con su diversidad y su no castellanidad, es tan España como la castellana, ese día, se habrá dado un gran paso para que los distintos pueblos del Estado podamos llegar a sentir ese Estado como propio. Mientras tanto, lo sentimos enfrente. Cuando el Estado entienda que, en España, no puede haber ciudadanos cuya lengua se considere de primera división y la de otros, de segunda, habrá alcanzado una madurez democrática de la que, hoy por hoy, no goza. Porque hay muchos catalanes que hoy claman por la independencia de nuestro país que se sentirían satisfechos de proclamar su españolidad a los cuatro vientos si ello no comportara haber de renunciar a parte de su catalanidad. Vayan tomando nota, por favor.

Ya me gustaría ver cómo encajarían los ciudadanos de cualquier provincia española de habla castellana si, un par de décadas años, como pasó en Cataluña desde los años cincuenta hasta los setenta, se doblara o triplicara su población y, además, los recién llegados hablaran todos una misma lengua, que esa lengua estuviera favorecida por un poder autoritario como lo fue el de Francisco Franco y que se impusiera en la escuela y en el uso público, prohibiendo además la autóctona, que sería, en su caso, la castellana.

Imagínenlo por un momento e intenten ponerse en nuestro lugar.

http://www.cambio16.com

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Adéu al consum de Cafè en càpsules de plàstic, Bellaterra és ecológica!

Pont de Sabadell, un lloc de referència del Cafè de Qualitat. Bellaterra Gourmet us recomana el seu Cafè 100% Arábiga en gra torrat el mateix día, el millor del món.

Bossa de 250 grams de Cafè Pont Arábiga i sucre panella pura sense refinar|BELLATERRA GOURMET

Adéu al consum del Cafè en càpsules de plàstic, Bellaterra és ecológica!

Durant la dècada dels 50 la botiga va passar a ser un punt de venda a granel i un centre de degustació. L’any 2015 es va reformar el seu interior per inspirar l’època a la que va néixer Cafès Pont, un gest que evidenciava la voluntat de la marca per reafirmar-se en els seus objectius i tornar als orígens de la seva fundació.

Botiga Cafès Pont de Sabadell|BELLATERRA GOURMET

La botiga de Sant Antoni pretén ser, més enllà d’un simple punt de venta, un lloc de referència per la ciutat i pel sector comercial. La botiga es constitueix, així, com la materialització de Cafès Pont sobre com hauria de ser una autèntica botiga especialitzada en cafè.

La botiga de Sant Antoni va ser el primer lloc on va començar l’activitat de Cafès Pont. Durant anys, va ser el centre de producció de la marca Pont, lloc en el que es torrava i s’empaquetava el cafè. Més tard van iniciar-se les ventes a granel i, després d’això i com a conseqüència de la creixent demanda, es va traslladar la producció a la fàbrica de l’Avinguda Rafael Casanova.

BOTIGA CAFÈS PONT
Carrer St. Antoni, 5
08201 Sabadell

☎️ 93 726 05 46

http://www.cafepont.com

Horaris:

De dilluns a dissabtes:

8:00h – 14:00h

15:30h – 20:30h

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L’any 1995, el 94% dels votants de Bellaterra van decidir la seva independència de Cerdanyola, pero no es respecta el resultat democràtic acordat amb l’Ajuntament.

VÍDEO TN DE TV3 👇👇👇👇

https://www.ccma.cat/tv3/alacarta/noticies-324/bellaterra-vol-ser-independent/video/5551174/

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Davant els casos de confusió d’algunes veïnes i veïns que sovint mostren en les xarxes socials de Bellaterra, compartim el programa de Recollida Selectiva “Porta a porta” dels Residus de Bellaterra.

“Aquests imants es poden recollir a la seu de la nostra EMD de Bellaterra”

Cal recordar que el servei de recollida de mobles vells i voluminosos funciona molt bé! Cal que truqueu el dia abans a l’Ajuntament de Cerdanyola, al telèfon 935808888 i us diran hora de deixar-lo a la porta de casa vostra.

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El poder del cinema, però també de l’empoderament femení, entre els temes de l’espot

Eduard Farelo i la seva filla Bad Gyal|PREMIS GAUDI 2020

L’Acadèmia de Cinema Català ha estrenat l’espot que anuncia la pròxima gala dels Premis Gaudí, protagonitzat per l’actor Eduard Farelo i la cantant Bad Gyal, pare i filla a la realitat i ara també a la ficció. El lema de la campanya és el verb “gaudir”.

Quan falten només 10 dies per a la cerimònia, que TV3 emetrà en directe, l’anunci parla del poder del cinema, però també de l’empoderament femení.

L’espot, rodat a la Casa Coderch de Sant Feliu de Codines, l’ha dirigit Marçal Forés, autor de films com “Animals” o “Amor eterno”, que juga amb els gèneres cinematogràfics per fer un homenatge al cinema compartit, entès com una eina de transformació i cohesió social.

“És una peça sobre amor, heartbreak i cinema, una història íntima entre pare i filla en un dia d’aquells en què no passa res, i en què anar al cinema és quasi una salvació per sobreviure a l’absurd”, assegura Forés.

Una de les pel·lícules més nominades en aquesta dotzena edició dels premis del cine català és “La hija de un ladrón”, protagonitzada precisament per uns altres pare i filla, en aquest cas dos actors: Eduard Fernández i Greta Fernández.

Jordi Prat i Coll: “Fer curta la gala dels Gaudí és impossible, però creiem que serà molt diferent”

La gala dels Gaudí la presentarà l’actriu i cantant Anna Moliner, sota la direcció de Jordi Prat i Coll. El periodista de Catalunya Ràdio Marc Garriga ha parlat amb tots dos per mirar d’esbrinar alguns dels secrets de com serà aquest any.

Un fotograma de Trigo amb Eduard Farelo|Escándalo Films /ESCAC 2011

El bellaterrenc Guy Pérez (ESCAC 2011) va rodar Trigo, un curtmetratge que té com a protagonistes als actors Eduard Farelo i Maria Molins.

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FETS I NO PARAULES|AJUNTAMENT DE CERDANYOLA

Fa un temps, el bellaterrenc Andrés Rueda, va enviar als grups de Bellaterra el link del Ajuntament de Cerdanyola per queixes i suggeriments, us podeu donar d’alta ja que així tindreu un número de registre per poder fer el seguiment (de la mateixa manera que quan es fa presencialment a les oficines), la qual cosa vol dir que us fan justificant de recepció de la queixa i informen de quan ha estat tramitada.

“És una opció molt practica per fer-la servir sovint des de casa”

Aquí sota teneiu el link per si és del vostre interés👇

https://www.cerdanyola.cat/seu-electronica/queixes-suggeriments.

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Una vintena de persones de les comarques gironines s’han unit per denunciar el maltractament animal i defensar la necessitat de dur una vida vegana; començant per l’alimentació però continuant amb aspectes com la roba o el calçat.

«El futur és vegà perquè el planeta no dona per tant» Aniol Resclosa

Laura Fanals/Diari de Girona

Potser els hauran vist: se solen reunir cada setmana o cada quinze dies i se situen en algun punt cèntric de les principals ciutats gironines –per exemple, la Rambla de Girona- amb ordinadors on mostren imatges per denunciar el maltractament animal i defensar el veganisme. Es tracta d’un grup d’activistes que es va formar ara fa tres o quatre mesos a través de Whatsapp i que actualment ja compta amb una vintena de membres d’arreu de les comarques gironines. Malgrat que encara es troben en ple procés per decidir el nom, tenen molt clar el seu objectiu: aconseguir que cada vegada més persones s’adhereixin al moviment vegà.

«El futur és vegà perquè el planeta no dona per tant. Tot va lligat: el medi ambient, el veganisme… la societat s’ha d’entendre com un tot», assenyala Cristiana, una de les membres del col·lectiu. Per això, en els vídeos que mostren als vianants no només es poden veure les pràctiques habituals en escorxadors, sinó que també es reflexiona sobre la indústria pelletera o com viuen els animals a les granges, sovint apilats i amb les cries ràpidament separades de les mares: segons expliquen, volen denunciar «l’explotació animal de tot tipus».

A tots aquells vianants que s’animen a aturar-se cinc minuts per veure el vídeo i informar-se’n, els ofereixen després un tast de menjar vegà, com per exemple pizzes o pastissos, per demostrar que la massa es pot fer sense ous ni llet i poden quedar igual de bones. També volen que la gent sigui conscient que menjar vegà és més senzill del que pot semblar en un primer moment, ja que molts productes ja es venen en supermercats.

Divulgar informació

El col·lectiu acostuma a fer les accions en espais cèntrics de ciutats com Girona o Figueres, tot i que la seva intenció és acabar descentralitzant les acccions i donar-se a conèixer arreu de la demarcació. Els seus membres asseguren que entre la ciutadania actualment hi ha interès entre les qüestions relacionades amb el món vegà, però creuen que falta informació i consideren que aquest ha de ser el seu paper: «Estem lliutant contra aquesta falta d’informació», assenyalen. Tot i que la Cristiana reconeix que en els últims anys internet ha fet que cada cop hi hagi més informació a l’abast de la ciutadania, reconeix que aquest és un tema que «encara costa». «Hi ha molta gent que no sap ben bé en què consisteix ser vegà, o que té dubtes entre ser vegetarià i vegà», assenyala l’activista.

Els membres del col·lectiu consideren que la ciutadania no només s’ha de conscienciar de les bondats de portar una alimentació vegana, sinó que defensen la necessitat de portar una vida totalment vegana. «Sí que l’alimentació és molt important, perquè mengem tres cops al dia, però també cal tenir en compte l’ús d’animals en la roba, els calçats o els medicaments», adverteixen.

Malbaratament alimentari

Per a la Cristiana, un altre dels punts clau són els restaurants: «A vegades la gent demana un peix sencer i en deixa la major part, que acaba a les escombraries. Això és matar per res i no té cap sentit», adverteix. També considera que a les escoles d’hostaleria hi hauria d’haver un major coneixement del món del veganisme, ja que des de la seva experiència personal s’ha trobat que a vegades hi ha mancances greus en aquest aspecte.

Fa temps que els membres del grup són vegans i fins ara havien limitat el seu activisme entre els seus familiars i coneguts, però ara han decidit fer un pas més i organitzar-se col·lectivament perquè consideren que la situació ha arribat al límit, especialment en alguns àmbits com per exemple la indústria càrnica.

I de moment, estan molt satisfets amb la reacció dels vianants que s’aturen i presten atenció a les seves accions: «El que ens dona més força és la reacció de la gent. Hi ha molta gent que s’atura, mira, pregunta… i això és el que ens fa tirar endavant», explica la Cristiana, que també té com a prioritat demostrar que l’alimentació vegana no està renyida amb una bona salut: «Jo he estat sempre vegana i estic perfectament, o sigui que soc una bona mostra que aquest tipus d’alimentació funciona», diu entre rialles.

Noves accions planejades

Després d’haver arrencat amb aquestes accions arreu de les comarques gironines, els membres del col·lectiu volen dur a terme accions més ambicioses per continuar difonent el moviment vegà. Per exemple, entre els seus plans entra anar a cuinar a l’ateneu Salvadora Catà de Girona, per tal de donar a conèixer un cop més el gust que té aquest tipus de cuina. Primer, però, són conscients que els falta un nom per identificar-se, però van una mica lents perquè tots hi poden donar la seva opinió. «És un procés totalment democràtic», afirmen, rient.

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