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Por Jordi Sedó –

Cuando se trata de valorar a los catalanes y nuestra manera de relacionarnos con España, una de las cosas que más perplejidad producen en un español es que muchos de nosotros no queramos ser considerados españoles.

Voy a tratar de explicar de dónde procede este sentimiento porque creo que hay gentes de buena fe, en España, que no lo comprenden y que, por supuesto, no lo comparten. A ellos me dirijo, sobre todo.

Voy a hacerlo, además, desde un punto de vista personal pues los sentimientos pertenecen a la esfera de lo íntimo y, por ello, no generalizable. Digo esto porque es posible que una parte de los catalanes no se sientan identificados exactamente con el contenido de mi exposición, ya que estoy seguro de que algunos van a creer que me quedo corto, mientras que otros van a pensar que voy demasiado lejos en mis planteamientos. Sin embargo, creo que lo que expondré refleja con bastante exactitud un sentimiento que es mayoritario entre aquellos catalanes a quienes no nos gusta ser considerados españoles.

Y, de entrada, voy a definir lo que es para mí España. Primera consideración, que algunos tendrán por poco menos que una herejía: España no es una nación, sino un Estado. Diferencia sustancial. Un Estado, además, relativamente joven, forjado por la monarquía absoluta borbónica de 1714 después de un conflicto bélico. Anteriormente, existía la Monarquía Hispánica, un sistema político y administrativo surgido del matrimonio de los Reyes Católicos, soberanos de los reinos de Aragón y Castilla, pero no monarcas de España. Con el paso del tiempo, los territorios peninsulares, islas e incluso otros de ultramar, llegaron a tener un monarca común, pero aquéllos conservaban sus propias leyes e instituciones por lo cual las prerrogativas y derechos que ese único monarca tenía sobre ellos era diferente en cada uno, en virtud de cada particular ordenamiento jurídico propio. Esos derechos y privilegios, sin embargo, fueron desapareciendo, entre graves problemas, en favor de Castilla.

Pero, hasta entonces, nadie había discutido a Cataluña su derecho a gobernarse, ya que su pertenencia a la Monarquía Hispánica no iba más allá de compartir monarca con los otros territorios, pero conservaba su cultura, sus leyes, sus instituciones y sus costumbres hasta que fue conquistada en 1714 por Felipe V de Borbón por la fuerza de las armas. Éste, con la promulgación sucesiva de los Decretos de Nueva Planta desde 1707, sometió Valencia, Aragón, Mallorca y Cataluña, sobre todo desde 1716, a las leyes absolutistas de Castilla (nótese que eran las de Castilla y no las de España, ya que no existía un ordenamiento jurídico completo que fuera común), dejó sin efecto las leyes catalanas, cerró universidades, restringió tanto como pudo el uso de la lengua catalana en un territorio cuya inmensa mayoría era monolingüe y, por tanto, desconocedora del castellano y, en definitiva, castigó severamente a la población por haberse alineado en contra del Borbón en la sangrienta Guerra de Sucesión.

España, la España que hoy conocemos, esa que establece la Constitución y que hay quien quiere hacernos creer que es incluso anterior a la mismísima Creación divina, esa España no existía todavía. Y esto no es opinión. Es historia. La anexión de Catalunya al ordenamiento jurídico castellano, por consiguiente, fue traumática, en absoluto consentida y mucho menos deseada por los catalanes; y se obtuvo a través de un triunfo militar de los ejércitos borbónicos sobre las tropas catalanas, gracias a un sitio final a la ciudad de Barcelona por parte de las tropas de Felipe V que se prolongó más de trece meses, durante los cuales nadie podía entrar ni salir de la ciudad, que acabó capitulando por hambre e insalubridad el día 11 de septiembre de 1714. No me negará usted, amigo lector, que, como comienzo, no es de los más estimulantes para un catalán. ¿Es por ese episodio, ciertamente no demasiado edificante, que deberíamos considerarnos españoles?

Además, la derrota catalana se produjo como consecuencia de que los ingleses, por aquel entonces aliados de Cataluña en la Guerra de Sucesión, la abandonaron a su suerte, lo que les valió la soberanía de Gibraltar a partir de la firma del Tratado de Utrecht (1713). Por cierto, a pesar de eso, ahora el Estado español tiene el cuajo de reclamar Gibraltar, cuya población desea continuar siendo británica, con la misma convicción con la que hace oídos sordos a una reivindicación similar, la de Ceuta y Melilla por parte de Marruecos sobre la soberanía de esos enclavamientos, que geográficamente se encuentran en territorio marroquí.

Pero vaya, si sólo hubiera sido eso… Hace tanto tiempo ya, que se podrían haber limado asperezas si el Estado español hubiese tenido en cuenta que quizás los catalanes de la época no se debieron de sentir muy felices del paso y hubiera intentado demostrar que esa forzada cesión de soberanía había valido la pena también para los catalanes. Ha tenido más de 300 años, el Estado español, para intentar seducir al pueblo catalán y, lamentablemente, sin embargo, se ha limitado a conquistarlo, a reprimirlo y a doblegarlo. Sin más. Y así nos luce el pelo…

Esa parte de nuestra historia se ha intentado negar a base de ofrecer relatos fraudulentos sobre una España que, teóricamente se habría reconstruido a partir de la llamada “Reconquista”, una falaz denominación que parece dar a entender que existió una España anterior al Cid que se perdió con la pérfida invasión musulmana y que hubo que conquistar de nuevo. Nada más falso. Pues bien, eso es fundamental para entender de dónde arranca el actual rechazo de una parte muy significativa de nuestra sociedad. Y nótese que digo “de dónde arranca” y no “a qué obedece” ese rechazo. Porque arranca de ahí, pero las causas son otras y muy variadas. Porque, naturalmente, si la reivindicación catalana se fundamentara únicamente en la historia, valdría la pena echar pelillos a la mar y ponernos a trabajar juntos para construir un Estado común que los catalanes –todos– sintamos también nuestro, que respete de modo integral nuestra condición nacional, que no compita con Cataluña y que no necesite demostrar quién manda aquí, que es lo que hace el Estado español, hoy por hoy, con cada ridícula decisión que toman sus instituciones para impedir el libre ejercicio de nuestro autogobierno.

Se ha hablado del carácter etnicista del catalanismo. Pues bien, a pesar de que no se puede afirmar que el etnicismo sea una parte fundamental del pensamiento soberanista catalán puesto que hay muchos soberanistas que tienen sus raíces en distintos puntos del planeta y, sobre todo, del Estado español, sí es cierto que puede parecer que hay un punto esencialista en una parte de los que formamos parte del movimiento. Vamos a tratar de explicarlo.

Los que nos sentimos soberanistas, creemos que, para ser catalán, no hace falta haber nacido en Cataluña, sino que basta con amar a este país, trabajar por él y sobre todo entenderlo. Entender su diversidad. Esa diversidad que es riqueza pero que, al mismo tiempo, hace de la convivencia un reto. Una convivencia que es más meritoria precisamente por la heterogeneidad de las gentes que vivimos en Cataluña. Porque esa convivencia se da, indudablemente, y no tiene fisuras más allá de las que pueda haber en otros territorios por causas de las más heterogéneas.

Este Estado se preocupa exclusivamente por preservar aquello que el nacionalismo español más rancio cree que son derechos de los catalanes de habla materna castellana. Por eso, vela únicamente por el respeto a la españolidad y le da igual si, para ello, hay que pisotear la catalanidad. Pretende hacernos creer que la lengua castellana es una lengua de todos los catalanes, mientras que la catalana lo es exclusivamente de una parte de nosotros. Según ese extraño planteamiento, habría catalanes de lengua única –la castellana– y catalanes bilingües, cualidad que nos vendría dada, por el simple hecho de ser administrativamente españoles. Además, la Constitución española establece que el conocimiento del castellano es un derecho y un deber para todos los ciudadanos –catalanes incluidos– y, sin embargo, el conocimiento del catalán es sólo un derecho pero no un deber, lo que significa que, legalmente, se puede desconocer el catalán pero no el castellano, incluso en Cataluña. Simplemente inaceptable. ¿No le parece? Resulta que imponer el catalán es una cosa muy fea, pero si se trata de imponer el castellano, no hay ningún problema. ¿Acaso los ciudadanos de lengua materna castellana tienen que tener más derechos que los de lengua materna catalana?

¿Y a qué conclusión llegamos cuando constatamos esa intolerable asimetría? Pues que el Estado no se conforma con obligarnos a ser españoles, sino que quiere confundirnos pretendiendo que, además, seamos castellanos. Como si ser español fuera algo de matriz única; como si la diversidad de los pueblos del Estado fuera ajena a ese Estado, un estorbo, una anomalía que, simplemente hay que soportar intentando que moleste lo menos posible, minimizándola al máximo; como si ese Estado no tuviera la obligación ineludible de potenciar esa diferencia para que todos nos sintamos cómodos dentro de él, ya que entre todos lo pagamos y, en el caso de los catalanes, con creces.

Y al descubrir que el Estado sólo reconoce la verdadera españolidad, la españolidad de primera, en lo castellano y no en lo que es exclusivamente catalán y, por ende, tampoco en lo vasco ni en lo gallego, es cuando, por un natural instinto de conservación, se produce ese rechazo que se confunde con etnicismo cuando no es más que una reacción de autoprotección.

Esos defensores a ultranza de esa España uniforme, esos que creen que las lenguas distintas del castellano que se hablan en el territorio del Estado español son lenguas menores, esos que, encima se jactan de amar a España por encima de todo, paradójicamente, resulta que odian profundamente la España real, la diversa, la que incluye culturas distintas del castellano porque no quieren asumirla. La España que aman es una España que no ha existido nunca, una España que sólo existe como quimera en sus mentes cerradas, una España que no existirá jamás por mucha represión que nos apliquen como están haciendo estos últimos años. Porque esos españoles de pacotilla, esos españoles a quienes, en realidad, no les gusta como es España y quieren moldearla a su antojo es posible que puedan vencer porque tienen la fuerza de las armas, el ejército, la policía, la judicatura y todo el aparato del Estado, pero no tienen la razón que da la realidad y, por lo tanto, jamás convencerán. Porque las cosas son como son y las quimeras no son más que humo. Y, mientras el Estado y los partidos que se autodenominan constitucionalistas sigan consintiendo seguirles el juego a esos españoles cegados por su nacionalismo supremacista, estaremos eternamente condenados a vivir en una España no homologable con los Estados democráticos de Europa, en una España, en definitiva, exenta de libertades en todo lo que concierne a la ordenación territorial, porque la libertad, en España, es incompatible con una España uniformemente castellana, con una España de territorios conquistados por la fuerza de las armas y con una España sometida por el aparato del Estado.

El día que esos españoles acepten honestamente y sin trucos ni incumplimientos la España real, la España diversa, la España que no tiene el castellano como lengua propia, y acepten que esa España, con su diversidad y su no castellanidad, es tan España como la castellana, ese día, se habrá dado un gran paso para que los distintos pueblos del Estado podamos llegar a sentir ese Estado como propio. Mientras tanto, lo sentimos enfrente. Cuando el Estado entienda que, en España, no puede haber ciudadanos cuya lengua se considere de primera división y la de otros, de segunda, habrá alcanzado una madurez democrática de la que, hoy por hoy, no goza. Porque hay muchos catalanes que hoy claman por la independencia de nuestro país que se sentirían satisfechos de proclamar su españolidad a los cuatro vientos si ello no comportara haber de renunciar a parte de su catalanidad. Vayan tomando nota, por favor.

Ya me gustaría ver cómo encajarían los ciudadanos de cualquier provincia española de habla castellana si, un par de décadas años, como pasó en Cataluña desde los años cincuenta hasta los setenta, se doblara o triplicara su población y, además, los recién llegados hablaran todos una misma lengua, que esa lengua estuviera favorecida por un poder autoritario como lo fue el de Francisco Franco y que se impusiera en la escuela y en el uso público, prohibiendo además la autóctona, que sería, en su caso, la castellana.

Imagínenlo por un momento e intenten ponerse en nuestro lugar.

http://www.cambio16.com

Adéu al consum de Cafè en càpsules de plàstic, Bellaterra és ecológica!

Pont de Sabadell, un lloc de referència del Cafè de Qualitat. Bellaterra Gourmet us recomana el seu Cafè 100% Arábiga en gra torrat el mateix día, el millor del món.

Bossa de 250 grams de Cafè Pont Arábiga i sucre panella pura sense refinar|BELLATERRA GOURMET

Adéu al consum del Cafè en càpsules de plàstic, Bellaterra és ecológica!

Durant la dècada dels 50 la botiga va passar a ser un punt de venda a granel i un centre de degustació. L’any 2015 es va reformar el seu interior per inspirar l’època a la que va néixer Cafès Pont, un gest que evidenciava la voluntat de la marca per reafirmar-se en els seus objectius i tornar als orígens de la seva fundació.

Botiga Cafès Pont de Sabadell|BELLATERRA GOURMET

La botiga de Sant Antoni pretén ser, més enllà d’un simple punt de venta, un lloc de referència per la ciutat i pel sector comercial. La botiga es constitueix, així, com la materialització de Cafès Pont sobre com hauria de ser una autèntica botiga especialitzada en cafè.

La botiga de Sant Antoni va ser el primer lloc on va començar l’activitat de Cafès Pont. Durant anys, va ser el centre de producció de la marca Pont, lloc en el que es torrava i s’empaquetava el cafè. Més tard van iniciar-se les ventes a granel i, després d’això i com a conseqüència de la creixent demanda, es va traslladar la producció a la fàbrica de l’Avinguda Rafael Casanova.

BOTIGA CAFÈS PONT
Carrer St. Antoni, 5
08201 Sabadell

☎️ 93 726 05 46

http://www.cafepont.com

Horaris:

De dilluns a dissabtes:

8:00h – 14:00h

15:30h – 20:30h

L’any 1995, el 94% dels votants de Bellaterra van decidir la seva independència de Cerdanyola, pero no es respecta el resultat democràtic acordat amb l’Ajuntament.

VÍDEO TN DE TV3 👇👇👇👇

https://www.ccma.cat/tv3/alacarta/noticies-324/bellaterra-vol-ser-independent/video/5551174/

Davant els casos de confusió d’algunes veïnes i veïns que sovint mostren en les xarxes socials de Bellaterra, compartim el programa de Recollida Selectiva “Porta a porta” dels Residus de Bellaterra.

“Aquests imants es poden recollir a la seu de la nostra EMD de Bellaterra”

Cal recordar que el servei de recollida de mobles vells i voluminosos funciona molt bé! Cal que truqueu el dia abans a l’Ajuntament de Cerdanyola, al telèfon 935808888 i us diran hora de deixar-lo a la porta de casa vostra.

El poder del cinema, però també de l’empoderament femení, entre els temes de l’espot

Eduard Farelo i la seva filla Bad Gyal|PREMIS GAUDI 2020

L’Acadèmia de Cinema Català ha estrenat l’espot que anuncia la pròxima gala dels Premis Gaudí, protagonitzat per l’actor Eduard Farelo i la cantant Bad Gyal, pare i filla a la realitat i ara també a la ficció. El lema de la campanya és el verb “gaudir”.

Quan falten només 10 dies per a la cerimònia, que TV3 emetrà en directe, l’anunci parla del poder del cinema, però també de l’empoderament femení.

L’espot, rodat a la Casa Coderch de Sant Feliu de Codines, l’ha dirigit Marçal Forés, autor de films com “Animals” o “Amor eterno”, que juga amb els gèneres cinematogràfics per fer un homenatge al cinema compartit, entès com una eina de transformació i cohesió social.

“És una peça sobre amor, heartbreak i cinema, una història íntima entre pare i filla en un dia d’aquells en què no passa res, i en què anar al cinema és quasi una salvació per sobreviure a l’absurd”, assegura Forés.

Una de les pel·lícules més nominades en aquesta dotzena edició dels premis del cine català és “La hija de un ladrón”, protagonitzada precisament per uns altres pare i filla, en aquest cas dos actors: Eduard Fernández i Greta Fernández.

Jordi Prat i Coll: “Fer curta la gala dels Gaudí és impossible, però creiem que serà molt diferent”

La gala dels Gaudí la presentarà l’actriu i cantant Anna Moliner, sota la direcció de Jordi Prat i Coll. El periodista de Catalunya Ràdio Marc Garriga ha parlat amb tots dos per mirar d’esbrinar alguns dels secrets de com serà aquest any.

Un fotograma de Trigo amb Eduard Farelo|Escándalo Films /ESCAC 2011

El bellaterrenc Guy Pérez (ESCAC 2011) va rodar Trigo, un curtmetratge que té com a protagonistes als actors Eduard Farelo i Maria Molins.

FETS I NO PARAULES|AJUNTAMENT DE CERDANYOLA

Fa un temps, el bellaterrenc Andrés Rueda, va enviar als grups de Bellaterra el link del Ajuntament de Cerdanyola per queixes i suggeriments, us podeu donar d’alta ja que així tindreu un número de registre per poder fer el seguiment (de la mateixa manera que quan es fa presencialment a les oficines), la qual cosa vol dir que us fan justificant de recepció de la queixa i informen de quan ha estat tramitada.

“És una opció molt practica per fer-la servir sovint des de casa”

Aquí sota teneiu el link per si és del vostre interés👇

https://www.cerdanyola.cat/seu-electronica/queixes-suggeriments.

Una vintena de persones de les comarques gironines s’han unit per denunciar el maltractament animal i defensar la necessitat de dur una vida vegana; començant per l’alimentació però continuant amb aspectes com la roba o el calçat.

«El futur és vegà perquè el planeta no dona per tant» Aniol Resclosa

Laura Fanals/Diari de Girona

Potser els hauran vist: se solen reunir cada setmana o cada quinze dies i se situen en algun punt cèntric de les principals ciutats gironines –per exemple, la Rambla de Girona- amb ordinadors on mostren imatges per denunciar el maltractament animal i defensar el veganisme. Es tracta d’un grup d’activistes que es va formar ara fa tres o quatre mesos a través de Whatsapp i que actualment ja compta amb una vintena de membres d’arreu de les comarques gironines. Malgrat que encara es troben en ple procés per decidir el nom, tenen molt clar el seu objectiu: aconseguir que cada vegada més persones s’adhereixin al moviment vegà.

«El futur és vegà perquè el planeta no dona per tant. Tot va lligat: el medi ambient, el veganisme… la societat s’ha d’entendre com un tot», assenyala Cristiana, una de les membres del col·lectiu. Per això, en els vídeos que mostren als vianants no només es poden veure les pràctiques habituals en escorxadors, sinó que també es reflexiona sobre la indústria pelletera o com viuen els animals a les granges, sovint apilats i amb les cries ràpidament separades de les mares: segons expliquen, volen denunciar «l’explotació animal de tot tipus».

A tots aquells vianants que s’animen a aturar-se cinc minuts per veure el vídeo i informar-se’n, els ofereixen després un tast de menjar vegà, com per exemple pizzes o pastissos, per demostrar que la massa es pot fer sense ous ni llet i poden quedar igual de bones. També volen que la gent sigui conscient que menjar vegà és més senzill del que pot semblar en un primer moment, ja que molts productes ja es venen en supermercats.

Divulgar informació

El col·lectiu acostuma a fer les accions en espais cèntrics de ciutats com Girona o Figueres, tot i que la seva intenció és acabar descentralitzant les acccions i donar-se a conèixer arreu de la demarcació. Els seus membres asseguren que entre la ciutadania actualment hi ha interès entre les qüestions relacionades amb el món vegà, però creuen que falta informació i consideren que aquest ha de ser el seu paper: «Estem lliutant contra aquesta falta d’informació», assenyalen. Tot i que la Cristiana reconeix que en els últims anys internet ha fet que cada cop hi hagi més informació a l’abast de la ciutadania, reconeix que aquest és un tema que «encara costa». «Hi ha molta gent que no sap ben bé en què consisteix ser vegà, o que té dubtes entre ser vegetarià i vegà», assenyala l’activista.

Els membres del col·lectiu consideren que la ciutadania no només s’ha de conscienciar de les bondats de portar una alimentació vegana, sinó que defensen la necessitat de portar una vida totalment vegana. «Sí que l’alimentació és molt important, perquè mengem tres cops al dia, però també cal tenir en compte l’ús d’animals en la roba, els calçats o els medicaments», adverteixen.

Malbaratament alimentari

Per a la Cristiana, un altre dels punts clau són els restaurants: «A vegades la gent demana un peix sencer i en deixa la major part, que acaba a les escombraries. Això és matar per res i no té cap sentit», adverteix. També considera que a les escoles d’hostaleria hi hauria d’haver un major coneixement del món del veganisme, ja que des de la seva experiència personal s’ha trobat que a vegades hi ha mancances greus en aquest aspecte.

Fa temps que els membres del grup són vegans i fins ara havien limitat el seu activisme entre els seus familiars i coneguts, però ara han decidit fer un pas més i organitzar-se col·lectivament perquè consideren que la situació ha arribat al límit, especialment en alguns àmbits com per exemple la indústria càrnica.

I de moment, estan molt satisfets amb la reacció dels vianants que s’aturen i presten atenció a les seves accions: «El que ens dona més força és la reacció de la gent. Hi ha molta gent que s’atura, mira, pregunta… i això és el que ens fa tirar endavant», explica la Cristiana, que també té com a prioritat demostrar que l’alimentació vegana no està renyida amb una bona salut: «Jo he estat sempre vegana i estic perfectament, o sigui que soc una bona mostra que aquest tipus d’alimentació funciona», diu entre rialles.

Noves accions planejades

Després d’haver arrencat amb aquestes accions arreu de les comarques gironines, els membres del col·lectiu volen dur a terme accions més ambicioses per continuar difonent el moviment vegà. Per exemple, entre els seus plans entra anar a cuinar a l’ateneu Salvadora Catà de Girona, per tal de donar a conèixer un cop més el gust que té aquest tipus de cuina. Primer, però, són conscients que els falta un nom per identificar-se, però van una mica lents perquè tots hi poden donar la seva opinió. «És un procés totalment democràtic», afirmen, rient.

Donat que a Bellaterra es fa recollida porta a porta, les famílies poden deixar l’arbre de nadal a la porta de casa seva junt amb la brossa orgànica, el dia habilitat per recollir aquesta fracció. Els comerciants poden deixar els seus arbres el mateix dia a la plaça del Pi.

Bellaterra pot deixar l’arbre de nadal a la porta dilluns, dimecres i divendres|CEDIDA

Consells per aconseguir un millor tractament dels residus nadalencs

– Reciclar l’arbre de Nadal i els guarniments
Un cop es tanqui el cicle festiu serà el moment de desfer-se del tradicional arbre que es compra com a ornamentació i que habitualment no presenta un bon nivell de supervivència.

Visiteu la deixalleria de la UAB i Cerdanyola

Molts residus que es generen durant les festes no es poden recollir adequadament als dies habituals de recollida selectiva. En aquests casos sempre és aconsellable dirigir-se a la deixalleria del municipi per portar-hi, per exemple, mobles vells, electrodomèstics, roba, càpsules de la cafè, entre d’altres productes.

Segons informa La Fageda, ha decidit innovar en el seu producte estrella, el iogurt, i ho fa amb nous envasos, nous gustos, noves textures. Des del mes de novembre està a la venda el iogurt natural cremós en format granel, servit en un envàs biodegradable. A més, també prepara el llançament, aquest primer trimestre del 2020, d’una nova família de iogurts en envàs de cartró i en format de mig quilo.

La Fageda va començar a fabricar iogurt natural cremós l’any 2018 en galledes de 3 quilos per al sector de l’hostaleria i la restauració. Ara ha arribat a un acord amb l’empresa catalana Granel Community perquè els consumidors puguin comprar a granel el iogurt cremós d’aquesta marca en cinc de les seves botigues, concretament a Vic, Palamós, Barcelona, El Vendrell i Vilanova i la Geltrú. Les botigues disposaran de neveres dispensadores que permetran comprar la quantitat de iogurt que es vulgui i servir-se en envàs biodegradable. Un cop a la nevera de casa, es recomana consumir-lo durant els quatre dies següents. Aquesta modalitat de iogurt és una evolució del iogurt de granja que La Fageda fabrica des de fa 26 anys.

Format de 3 kg per restauració|LA FAGEDA

La directora comercial i de màrqueting, Sílvia Domènech, explica que “a aquestes qualitats hi hem de sumar la capacitat d’adaptar-los a modalitats de consum que marquen tendències, que són avantatjoses pels nostres consumidors, respectuoses pel nostre medi i en consonància amb la raó de ser de La Fageda”.

Com és aquest iogurt natural cremós?

És el iogurt de granja de sempre, que han evolucionat aportant-li, com diu el seu nom, una textura cremosa. Al paladar, la seva textura ens pot evocar a la untuositat d’un iogurt grec, però a diferència d’aquest no conté nata afegida. Tampoc no porta sucre afegit, és poc àcid i sobretot, molt versàtil; i això vol dir que té moltes possibilitats gastronòmiques. Tant és un plaer menjar-lo sol, com elaborar amb ell les pròpies receptes o idear postres per sucar-hi els dits.

LA FAGEDA

Mas Els Casals, s/n
17811 Santa Pau (La Garrotxa)

☎️ Visitas 972 68 10 11

Coordenadas GPS |N 42° 8′ 20.227” – E 2° 31′ 18.062 – Latitud 42.138952 – Longitud 2.52168400000005

Ramon Andreu, president de l’EMD i Mei Barceló, vocal de cultura, reben els Reis Mags d’Orient a l’estació de Bellaterra dels FGC|BELLATERRA TV

Els Reis Mags d’Orient, van ser rebuts ahir diumenge dia 5 de gener a les 18h. per Ramon Andreu, president de l’EMD i Mei Barceló, vocal de cultura.

Barcelona TV informa de totes les activitats que van fer per Bellaterra.

Vídeo de Bellaterra TV