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Archive for Setembre de 2017


El 130 president de la Generalitat de Catalunya Carles Puigdemont i la seva dona, la romanesa Marcela Topor

L’EDITORIAL DE L’ARA
Serenitat i fermesa en el compte enrere cap a l’1-O   

Carles Puigdemont: “L’1-O Catalunya s’haurà guanyat el dret a ser respectada”

Som a les portes del repte democràtic més audaç que hagi viscut mai la Catalunya contemporània. Enmig d’una gran mobilització cívica d’una clara majoria social ideològicament transversal, i contra un Estat que ha optat per donar una resposta repressiva -judicial i policial- a una demanda de naturalesa política, demà milers de ciutadans d’aquest país sortiran al carrer amb l’objectiu d’omplir les urnes amb paperetes. Del sí i del no. Per exercir un dret democràtic inalienable: el dret de vot.
La negativa a participar en el referèndum d’aquest 1-O d’una minoria parlamentària catalana (Cs, PSC i PP) finalment ha quedat en segon pla davant el que ha sigut, aquestes setmanes, una autèntica ofensiva de l’Estat, que ha activat tots els ressorts per impedir que el poble de Catalunya s’expressi políticament, sobiranament, en llibertat. L’efectiva intervenció de la Generalitat, des de les finances fins als Mossos, suposa un intent d’acabar per la porta del darrere amb l’autogovern de Catalunya, alguns servidors públics del qual, a més, han sigut detinguts pel dubtosíssim delicte d’haver complert amb el mandat democràtic i governamental d’organitzar un referèndum. I alhora hem hagut d’assistir a una espiral de prohibicions que ha coartat drets bàsics com el de reunió, el de llibertat d’expressió i informació, el dret a la intimitat…
Davant aquesta contundent i autoritària posició de l’Estat, la reacció del Govern ha sigut la determinació de seguir endavant mantenint l’aposta democràtica pel referèndum. Una reacció que ha trobat la complicitat del sobiranisme no independentista dels comuns, ara sí, compromesos amb la crida a les urnes. I l’escalf d’una àmplia implicació popular, festiva i pacífica com ja ens té acostumats, que també ha anat més enllà dels tradicionals sectors afins a l’independentisme.
És aquest esperit civil i plural, profundament democràtic, el que demà haurà de superar una prova més: la d’anar a votar en unes condicions difícils sense perdre en cap moment el tarannà pacífic que ha caracteritzat el Procés tots aquests anys. Ara més que mai cal mantenir la serenitat per mostrar al món la realitat d’una societat exemplar, orgullosa de la seva diversitat, que simplement vol decidir el seu futur en llibertat a través de les urnes.

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Cèlia Sànchez-Mústich

Poeta y escritora en lengua catala

   

CARTA A MI TENIENTE

Escribí esta carta, el día después de la Diada, sin ningún tipo de intención, a parte, quizás, de la misma catarsis. Viendo todo lo que ha ido pasando después…….

Querido papá, ¿qué hubieras sentido, ayer, viéndome en la celebración de la Diada, y a favor de la independencia de Cataluña? Sé que no puedes responderme pero eso no impide que yo te escriba, como tú no dejabas de escribirme cartas que empezaban con “Querida Celia” por el simple hecho de que yo aún no hubiera nacido.
Tú me hiciste sentir española. Nací en España, y no estoy hablando sólo de geografía. Eras militar —aunque eso no sea sinónimo de amor a España. Tampoco eras, lo que se dice, contrario a Franco, y evidentemente sí contrario al independentismo.
Tu origen aragonés propició que yo hablara castellano en casa hasta que tuve diecinueve años, la edad en que te perdí. Y si hablábamos castellano jamás fue por imposición tuya sino porque tú y mamá os enamorasteis en Aragón, siempre os comunicasteis en esta lengua y eso se hizo extensivo a mí.
Papá, parecía que mi destino emocional, en cuanto a patrias, era únicamente España, porque tú, no solo eras militar del Ejército Español, y creías en una patria indivisible, sino que, para colmo, no respondías, para nada, a la tópica idea del padre militar antipático o autoritario, lo cual me habría hecho desconfiar de tus ideas. Al contrario. Eras uno de los hombres más extraordinariamente buenos y cachondos que he conocido. Y me importa un rábano si pensabas así o asá. O mejor dicho, no. He conocido demasiadas personas heridas por la dictadura, y desearía que ésta no te hubiera ni rozado en ningún sentido. Pero todos vivimos rodeados de informaciones distintas y parciales que nos condicionan y, conociéndote, imagino, tengo motivos para pensar que tenías tus dudas. De lo único que yo no dudo, es del padre que quiero haber tenido y seguir teniendo: tú.
Tú eras el padre que, cuando yo era pequeña, ponías una cuerda larga entre mi cama y la tuya, entre mi mano y la tuya, para que cuando me asaltaran los terrores nocturnos pudiera tirar de la cuerda y tú pudieras contestarme con otro tirón tranquilizador.
Convencerme a mí de que el independentismo era malo, y de que Cataluña debía continuar integrada en España, habría sido tan fácil para los gobernantes que en los últimos años ha tenido España… ¿Cómo se las habrán arreglado para errar el tiro tan certeramente?
Cuando alguien —afortunadamente pocas veces— me pregunta por qué escribo en catalán tiendo a responder “porque es mi lengua”, pero últimamente contesto “porque es mi lengua literaria” o simplemente “porque quiero”, ya que reconozco que no tengo una lengua sino dos. Y mi amor por España —digo España, no sus gobernantes ni su monarquía— es paralelo a mi amor por la lengua castellana. Un día escribí un poema (en catalán) dedicado a la lengua castellana, para que quedara constancia de ese amor. ¿Cómo se puede, con todos esos ingredientes, no haberme conquistado para las filas unionistas? ¿Como han podido los capitanes de ese transatlántico que dicen que es España, decepcionarme tanto como para traspasar la gruesa capa de imágenes y vivencias que me habrían impedido votar Sí el uno de octubre?
Sé que en tus valores morales no tenía cabida la mentira, ni la hipocresía —por eso te dormías delante de las visitas que no te interesaban, o te mostrabas contrario a la monarquía, o escondías en lo alto de un armario las medallas y cruces que te habían otorgado, con una sensación de vergüenza que nunca llegué a entender mientras vivías. También eras un hombre muy legal (en el sentido menos coloquial de la palabra y en el otro también) pero en muchas ocasiones me diste a entender, con palabras y con actos, que la justicia (en su sentido menos jurídico) estaba por encima de la ley. ¡Ley! Si supieras hasta que punto nos hemos hastiado de oír esta palabra en los últimos meses… Más de una vez, recuerdo que te la saltaste. Por ejemplo —y ya que esto va de cartas—, cuando animabas a los soldados analfabetos, a los que dabas clase, a redactar cartas a la novia con sus propias palabras. Aparcabas a un lado toda tu ley moral con el fin de que aprendieran a ser autosuficientes siendo ellos mismos, sin máscaras. Y aunque la temática y los términos que iban apareciendo en aquellas cartas llegaban a niveles pornográficos de altura, nunca censuraste ni una sola de ellas, al contrario, te divertía y te complacía ver que el método “carta a novia sin censura” funcionaba y tus alumnos aprendían aceleradamente.
Mi infancia fue España, sí. Y hablando de aprender, fui a un colegio nada menos que catalanista. Eras tan especial, papá, que con todo tu franquismo, y con reparos, escuchaste a mi madre y finalmente preferiste que yo fuera a una escuela “separatista”, pero buena e innovadora, que a una de las que corrían por aquellos tiempos, a finales de los cincuenta, y dejaban tanto que desear. Pero eso no mermó mi españolidad, entre otras cosas porque, contra todo pronóstico y reconociéndole muchos, muchísimos méritos, no me sentí muy bien acogida en aquel centro por parte de las compañeras. Sufrí tanta discriminación, o eso que ahora llaman bullyng, que llegué a coger manía a las personas que hablaban un catalán muy perfecto y con un marcado acento. Recuerdo que me irritaba especialmente la palabra “aleshores” en boca de las profesoras, profesionales muy responsables pero distantes que no se daban cuenta de lo que me pasaba. Insisto, yo he acaparado todos los números para que mi cerebro rechazara la idea de la independencia de por vida. Pero ¡ah! alguien ha hecho conmigo un gol en su propia portería.
He disfrutado con la literatura española; con la música española, desde la más clásica a la más folklórica; con el arte de España. Soy una apasionada del cante jondo, he tocado la guitarra flamenca; veo por televisión programas gallegos o vascos; me emociona la jota aragonesa y tanto iría a un concierto de los Mazoni como de Lola Flores —si viviera. Y siempre me ha fascinado ese puzle de culturas y paisajes ricos y diversos. Sí, sí, ese puzle que a fuerza de mazazos los dirigentes han conseguido que no encaje y que se vaya pudriendo. Conmigo también han logrado la cuadratura del círculo: que teniendo en mí un terreno tan abonado para sus intereses, yo me declare independentista, y me ilusione haber nacido en un pueblo capaz de hacer la revolución con tanta valentía, humor, alegría, voluntad de paz, y diría que una tozudez propia de mi adorada tierra maña.
Durante mucho tiempo consideré que, si algún día Cataluña alcanzaba la independencia, eso no supondría un drama para mí, pero que algo dentro de mí me produciría daño. ¿Qué ha pasado, para que incluso ese posible daño me lo hayan resquebrajado? Han perpetrado filigranas de despropósitos, artesanía pura de mentiras. Y no, que no se hagan ilusiones de que yo reniegue de España para así poder señalarme. La seguiré queriendo. Casi como tú la querías, papá. Pero es que tengo la sospecha de que incluso tú, si vivieras, o bien te hubieras vuelto independentista o comprenderías que yo lo fuera, o que como mínimo lo aceptarías. Cuando medio país, por no entrar en mezquinas discusiones de si mayoría en escaños, que si mayoría en votos — ¡habría tanto que hablar sobre eso! —, que si la mitad más uno o menos uno, en definitiva cuando medio país pide lo que pide —un referéndum—, y buena parte del otro medio no pide lo contrario, aquí pasa algo a tener en cuenta. Viendo el millón — ¡o las que fuesen! —de personas que ayer se echó a la calle para pedir la independencia pacíficamente, pero sobretodo, si oyeras las mentiras del Gobierno, y cuando te contáramos que nos invalidaron un Estatut que había estado aprobado por los catalanes, por el gobierno español y hasta firmado por el Rey… ¿Sabes qué parecen? Niños pequeños que solo saben decir “mamá” o “ajo”, sólo que ellos dicen “ley” —que por cierto, es como los chinos de las viejas caricaturas pronunciarían rey—, eso sí, sin balbuceos, como si dominaran todo un vocabulario, como si todos fueran expertos en jurisprudencia, como si de un momento a otro fueran a lanzarse a hablar de corrido… Y cuando una ley sólo se justifica por el hecho de serlo, cuando no está llena de substancia, no es de ley. ¡Pero es que ni siquiera, según parece, hay una ley que afirme que es delito organizar un referéndum como éste!
Ellos, aunque no represente una comparación en sentido estricto, se comportan como el marido que, para evitar que su mujer se vaya de casa, intentan convencerla con argumentos como “el matrimonio es sagrado”, “¿qué te ha faltado a ti?”, — en el caso de Cataluña, un argumento, dicho sea de paso, muy rebatible— “te vas a quedar sin nuestros amigos comunes, si te vas”… Tú, papá, que por no querer nada forzado, no querías regalos en el día del padre ni tampoco los hacías en el día de la madre —los dabas cuando te apetecía, y para sorprender al otro—, no creo que estuvieras de acuerdo con ese argumento. Incluso si continuaras aferrado a la idea de la unidad de España, pedirías las urnas. No, ese “marido” no se disculpa por nada ni propone cambio de actitudes ni pronuncia la palabra amor para reconquistar a su mujer. Claro que ahí sí que demuestran sinceridad. ¿Aman nuestra cultura, aquello que, según ellos, forma parte de España? ¿Invitan a los españoles a que adquieran conocimientos de otras lenguas del Estado para que puedan disfrutar de una literatura que también tendrían que considerar como propia, aunque se llamara literatura catalana? Pues claro que no. ¿Por qué no la valoran —al contrario, la ridiculizan— como parte de su patrimonio, en vez de temerla como una amenaza para su patrimonio?
En ese punto, en la prohibición sistemática de las urnas, un buen día me di cuenta de que no solo no representaría ningún drama para mí que Cataluña se independizara, sino que supondría un alivio romper relaciones con unos políticos que propugnan el diálogo contrapuesto a la violencia pero que cuando les das diálogo solo sueltan aquello de “mamá” o “ajo” o “ley”. ¿Eso no es violencia?
Si ante esa mujer que se quiere divorciar de su marido —que igual se podría tratar de ese cantante que anhela emprender una carrera en solitario y separarse de su grupo—, ellos (el marido o quien sea) arguyeran ese amor del que hablábamos, quizá ella no se iría, vete a saber. Se me ocurre que cada ser humano es una urna viviente que puede estar ocupada por votos contradictorios, o aún contrarios, y que quizá si los votos engrosaran la parte de esa mujer que quiere a su pareja, a pesar de tanto diálogo rechazado, no se iría, lo intentaría de nuevo. Pero si eso pudiera suceder, ya habría sucedido. Y no.
Papá, no sé que pensarías de esta carta. Quizá me dirías, o me dirás, echándote a reír “no te metas en camisa de once varas” —lo del once podría ir por la Diada… Tanto la risa como la frase, muy tuyas.
Te quiero, papá, por lo de la cuerda —que no ataba, sólo consolaba— y por muchas otras cosas. También por comprender, o perdonar, que ahora utilice una frase tuya como defensa de una Cataluña independiente. Solías decirla a menudo, aplicada a muchas situaciones: “cristianos a la fuerza, no”. Y eso me lleva a creer que no querrías una Cataluña española a la fuerza, una Cataluña a la que se le han negado las urnas.
Cèlia Sànchez-Mústich
Poeta y escritora en lengua catalana

http://www.sumate.cat
 

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Ramon Andreu, president de l’EMD Bellaterra. (Foto: Bellaterra. Cat)

MECANOSCRIT DEL SEGON ORIGEN

Sense voler despertar sentiments de rancor a ningú crec que he de compartir la meva opinió amb persones que estan intentant comprendre que està passant a Catalunya.
Per comprendre qualsevol problema cal localitzar la seva causa i separar-la de les seves conseqüències.
En democràcia, un tribunal mai pot anar contra alguna cosa aprovada democràticament.
La situació que vivim a Catalunya sorgeix d’ahi. La primera vegada que passa va ser quan el Tribunal Constitucional TC, va retallar l’Estatut. Un Estatut votat i aprovat per les Corts de Madrid, pel Parlament de Catalunya i finalment en una consulta al poble català. Això només passa en una dictadura.

La segona ha estat ara, quan el Parlament de Catalunya aprova un referendum amb majoria. Atenció, d’escons i de vots, perquè “Catalunya sí que és pot” sempre va prometre als seus votants que donaria suport a un referèndum.
Aquesta és la segona vegada, que la dictadura del TC es col·loca per sobre de la democràcia, però aquest cop és més visible, ja que en la primera, la seva dictadura només va tenir conseqüències en un text legal, però ara les seves conseqüències són més evidents. Trenquen drets fonamentals com la llibertat d’expressió, de reunió, de confidencialitat …
El suport al referèndum, tant per votar sí com per votar no, s’ha convertit en suport a les llibertats constitucionals i de la democràcia. No fer el referèndum o no anar a votar, ens portarà a la confrontació. Repressió de l’Estat.
La millor manera de solucionar aquesta situació és amb un referèndum, altres opcions suposen la descàrrega de sentiments d’odi o rancor que no beneficien a ningú.
Resumint, crec sincerament que s’ha destapat una caixa en la que tots podem veure que hi ha un article de la Constitució, el de l’Espanya indivisible, que ha de complir per collons. Això és evident que no és democràcia sinó dictadura.
Aquest és el meu anàlisi i us ho comparteixo amb la sana intenció de promoure la reflexió, perquè això ens afecta a tots. Sé que molts no compartireu aquest anàlisi. El meu més sincer respecte per a tots 😊

MECANOSCRITO DEL SEGUNDO ORIGEN.
Sin querer despertar sentimientos de rencor a nadie creo que debo compartir mi opinion con personas que estan intentando comprender que esta pasando en Cataluña.
Para comprender cualquier problema hay que localizar su causa y separarla de sus consecuencias. 
En democracia, un tribunal nunca puede ir contra algo aprovado democraticamente.
La situacion que vivimos en Cataluña surge de ahi. La primera vez que paso fue cuando el Tribunal Constitucional TC, recorto el Estatut. Un Estatut votado y aprobado por las Cortes de Madrid, por el Parlament de Catalunya y finalmente en una consulta al pueblo catalan. Eso solo pasa en una dictadura.

La segunda ha sido ahora, cuando el Parlament de Catalunya aprueba un referendum con mayoria. Atencion, de escaños y de votos, porque “Catalunya si que es pot” siempre prometio a sus votantes que apoyaria un referendum.
Esta es la segunda vez, que la dictadura del TC se coloca por encima de la democracia, pero esta vez es mas visible, puesto que en la primera su dictadura solo tuvo consecuencias en un texto legal, pero ahora sus consecuencias son mas evidentes. Rompen derechos fundamentales como la libertad de expresion, de reunion, de confidencialidad…
El apoyo al referendum, tanto para votar si como para votar no, se ha convertido en apoyo a las libertades constitucionales y a la democracia. No hacer el referendum o no ir a votar, nos va a llevar a la confrontacion. Represion del Estado.
La mejor forma de solucionar esta situacion es con un referendum, otras opciones suponen la descarga de sentimientos de odio o rencor que no benefician a nadie. 
Resumiendo, creo sinceramente que se ha destapado una caja en la que todos podemos ver que hay un articulo de la Constitucion, el de la España indivisible, que se tiene que cumplir como sea. Eso es evidente que no es democracia sino dictadura.
Ese es mi analisis y os lo comparto con la sana intencion de promover la reflexion, porque esto nos afecta a todos. Se que muchos no compartireis este analisis. Mi mas sincero respeto para todos 😊

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Di Francesco Cancellato

“Volete che la Catalogna sia uno Stato indipendente e repubblicano?”. Memorizzatele, queste dieci parole. Che un giorno, forse, si meriteranno qualche pagina sui libri di Storia. Perché il referendum promosso dal governo catalano per l’indipendenza della regione dalla Spagna del prossimo 1 ottobre solleva una marea di contraddizioni su cui l’Europa è da tempo inconsapevolmente seduta. Perché non sappiamo minimamente come risolverle. E, soprattutto, perché non sappiamo nemmeno che effetto potranno avere in altri Paesi e in altri contesti indipendentisti.
Insomma, non è un caso che il premier spagnolo Mariano Rajoy stia usando il pugno di ferro con gli indipendentisti catalani – solo ieri 14 arresti, tra cui quello dell’assistente di Josep Maria Jové, braccio destro del vice presidente catalano,del direttore del dipartimento di attenzione ai cittadini del governo Jordi Graell e del Presidente del Centro delle telecomunicazioni Jordi Puignero. È pure giusto, dal suo punto di vista: il referendum è incostituzionale e Rajoy vuole fare di tutto affinché non si tenga. Il problema è che la sua mossa rischia di rivelarsi un boomerang.
Prima controindicazione: sta alzando il livello di attenzione e coinvolgimento emotivo sopra ogni livello di guardia possibile – nel 2014 il referendum era andato semi-deserto – facendo passare il messaggio che Madrid neghi ai catalani il diritto di decidere, di esercitare la propria sovranità e di auto-determinarsi. Per dire: la sindaca di Barcellona Ada Colau, che sino a pochi giorni fa aveva tergiversato riguardo alla predisposizione di urne per il milione e mezzo di abitanti della capitale catalana, ieri ha parlato di «scandalo democratico» e ha chiamato alla «difesa delle istituzioni catalane». Ripensamenti in vista?
Seconda controindicazione: se i catalani dovessero comunque riuscire a tenere il loro referendum il quorum del 50% stavolta potrebbe essere davvero superato – tanto più dopo le ultime vicissitudini – e la vittoria del Sì, stavolta, sarebbe più che possibile – i sondaggi sono discordanti, ma sono sempre più quelli che vedrebbero prevalere l’indipendenza catalana . In altre parole, la Catalogna si auto-proclamerebbe indipendente. E a quel punto, toccherebbe agli altri Stati europei, quelli che oggi glissano definendola una “questione interna”: riconoscere la statualità catalana nel nome dell’autodeterminazione dei popoli? O negarla, in quanto non permessa dalla costituzione spagnola?
Se Rajoy arrendesse, peraltro, non è che lo scenario cambierebbe granché. Anzi, per un po’ sarebbero guai per tutti. Ad esempio, che futuro ci sarebbe per gli Stati nazionali? E che futuro per il processo di costruzione di una “Unione più stretta“ in corso ora, guidato proprio dal protagonismo degli Stati nazionali?

Il non riconoscimento a oltranza non è esente da rischi. Finora i catalani hanno manifestato pacificamente e nessuno si è fatto male. Sicuri che continuerà così? Sicuri che un Paese che già è stato coinvolto dal terrorismo basco, possa può permettersi una recrudescenza del conflitto tra i catalani e gli spagnoli, anche solo un luogo in cui Rajoy o chi per lui non potrà per anni mettere piede? Sicuri che tutto questo non preluda a un nuovo referendum, a breve, che riproponga ancora la questione? Sicuri che abbia senso prenderli per stanchezza, sperando che col tempo la smettano di chiedere l’indipendenza? Sicuri non sia solo un tirare a campare?
Se Rajoy arrendesse, peraltro, non è che lo scenario cambierebbe granché. Anzi, per un po’ sarebbero guai per tutti. Per gli spagnoli, che già dal giorno dell’istituzione del referendum hanno visto impennarsi lo spead tra i Bonos e i Bund tedeschi. Per i catalani, che si ritroverebbero fuori dall’Unione Europea e dovrebbero ricominciare tutto l’iter di adesione come Stato membro, iter complicato dal fisiologico veto della Spagna a qualunque concessione. Per l’Unione Europea, che vedrebbe rovinato un raro momento di concordia e di progettazione di nuove integrazioni, peraltro nel contesto di una ripresa economica importante. E per ogni Stato europeo che ha al suo interno almeno un movimento indipendentista, che a quel punto avrebbe un precedente per fare le valigie e salutare tutti. Ecco: dovesse accadere, che futuro ci sarebbe per gli Stati nazionali? E che futuro per il processo di costruzione di una “Unione più stretta“ in corso ora, guidato proprio dal protagonismo degli Stati nazionali?
In altre parole, tutti hanno tutto da perdere, da una situazione catalana così come si è delineata, qui e ora. Ormai, rimettere tutto a posto sembra davvero dura. E dove ci porterà questo domino, dove ci troveremo quando le tessere smetteranno di cadere, davvero, è un bel mistero. Una cosa è certa: se pensavate che il mondo furioso, il Vecchio, turbolento Continente smettesse di ribollire e se credevate che l’attuale assetto figlio della pace di Westfalia, del Congresso di Vienna e di una grande guerra civile lunga trent’anni fosse definitivo, non avete capito nulla di cosa sia l’Europa. Buon divertimento.

Francesco Cancellato

Nato a Lodi nel 1980, laureato in economia, dirige Linkiesta da dicembre 2014, dopo aver lavorato per dieci anni presso il Consorzio Aaster diretto da Aldo Bonomi. Ama la Cina e il Milan, David Foster Wallace e David Lynch. Ha due figlie e un figlio.

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ANNA BALLBONA – BARCELONAUn estudi elaborat pel govern demostra que un sistema de pensions català seria “més sòlid i viable” i tindria més garanties que no pas l’espanyol. És la principal conclusió de l’estudi que, elaborat pels departaments d’Economia i Treball de la Generalitat, analitza un seguit de factors que permeten tenir unes previsions per a les pensions més favorables que no pas si Catalunya continués dins d’Espanya.
“Amb els números reals que tenim ara, l’equilibri pressupostari a les nostres pensions arribarà la primavera del 2018”, va assegurar la consellera de Treball, Dolors Bassa, que va refermar que un sistema de pensions català seria “més potent i més sostenible que el que tenim ara”. “Catalunya està més preparada per assumir amb solvència les pensions de les nostres persones grans.” De retruc d’això, va afegir-hi que en aquest hipotètic sistema propi de pensions garantiran “la revaloració de les pensions d’acord amb el cost de la vida”, cosa que la revaloració feta per l’Estat (del 0,25) no permet. Igualment, la titular de Treball va recordar “als governants de l’Estat” que tenen “l’obligació” de pagar les pensions als catalans que hagin cotitzat en tot aquest temps, almenys fins que, en cas d’assolir la independència, s’arribin als acords bilaterals de les condicions dels traspassos. “Haurem d’anar a una separació acordada, la nostra voluntat és començar a pagar les pensions com més aviat millor”, va afirmar, alhora que el secretari d’Economia, Pere Aragonès, va avisar que “una sortida no acordada no és desitjable per a ningú”.
L’estudi defensa que la part contributiva de les pensions a Catalunya ha millorat de manera notable els darrers anys, gràcies a l’augment de les cotitzacions. Els auguris positius que exposa es basen en l’estimació que el 2018 s’assoliran els 100.000 cotitzants i que els salaris milloraran.
Dades “rellevants” per a l’estabilitat
El secretari general de Treball, Josep Ginesta, va argumentar algunes de les dades “rellevants” que fonamenten les conclusions positives sobre un eventual sistema de pensions propi. Sobre la taula va posar els factors econòmics i de mercat de treball més favorables a Catalunya que a Espanya. A més, el balanç de cotitzacions i prestacions de Catalunya és més equilibrat que el d’Espanya, amb una dependència dels recursos públics addicionals per finançar les prestacions menors que la que ara té l’Estat. En aquest sentit, Ginesta va recordar que la previsió és que el Fons de Reserva de la Seguretat Social estigui totalment liquidat aquest any. Tot i que el dèficit en el fons de la Seguretat Social a Catalunya s’ha triplicat des del 2013 (de 420 milions fa quatre anys a 1.308 el 2016), la directora general d’Anàlisi Econòmica de la Generalitat, Natàlia Mas Guix, va atribuir-ho a la reducció de transferències de l’Estat en la part no contributiva durant aquests anys. Les dades del dèficit aportades per la Generalitat són diferents de les donades a conèixer per l’administració de l’Estat (que l’abril passat el situava en 4.963 euros). Segons el secretari d’Economia del govern, Pere Aragonès, això es pot deure a l’ús de procediments diferents, perquè “probablement” l’Estat hi compta les transferències incloses en els pressupostos generals.

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CARTA A MARIANO RAJOY
Buenos días Sr. Mariano Rajoy. Soy uno más de esos separatistas a quién usted quiere robarle la dignidad. Le escribo en castellano no para que me entienda, sino porqué así me apetece hacerlo, pues tengo muchos amigos y amigas con quienes suelo entablar apasionadas conversaciones en castellano, aunque mi acento catalán obviamente me delate.  

Entonces, pues, le envio esta humilde carta para ponerle las cosas fáciles y evitarle ridículos mayores, a usted y al gobierno que preside. 
Usted sabe como yo que no va a poder impedir el referéndum de autodeterminación de mi país. Lo sabe, pero necesita hacer creer lo contrario. Usted, su gobierno y su variopinto círculo de amigos (incluso los que tiene en la cárcel) se han creído su propia mentira. Déjeme, con la máxima humildad de quien no debe lo que tiene, hacerle un poco de memoria: 
-Usted que tan solo vio unos hilillos de plastilina saliendo del mar cuando se perpetraba la peor catástrofe ecológica de España –y precisamente en su propia tierra-, nos quiere hacer creer que ahora es capaz de impedir el referéndum?

-Usted que según parece ha recibido sobres con dinero negro del partido que preside y que alienta sin escrúpulos a quienes meten la mano en la caja con SMS de ánimo y apoyo (sé fuerte, Luís!), mientras la mayoría de la ciudadanía de España no podía pagar la hipoteca o malvive con una pensión indigna, se erige ahora como garante de la legalidad ? 

-Usted que permitió la mayor aberración de recursos públicos con fines privados rescatando a la banca privada de España con más de 77.000 millones de euros públicos -que en buena parte sirvieron para negociar las jubilaciones de incompetentes y farsantes directivos, algunos de los cuales se jactaron de no tener conocimientos contables y todavía pasan las vacaciones en lujosos yates al mismo tiempo que jodían a miles de personas con las preferentes o que echaban de sus casas a familias enteras (vergüenza!!!)- persigue ahora de forma obsesiva los euros que se destinan a dar la voz al pueblo de Catalunya mediante un referéndum? 

-Usted que según parece manosea sin escrúpulos la fiscalía, jueces y tribunales a su antojo y que aprueba reformas express del TC dilapidando la separación de poderes que exige todo estado democrático, afirma que son inconstitucionales las leyes aprobadas en el Parlament o incluso que se han aniquilado los derechos de la oposición ?  

-Usted que se codea con el jefe del estado y la monarquía española, asignándoles un presupuesto anual de escarnio de 8 millones de euros que proviene del sudor de los trabajadores y trabajadoras y que había servido para matar elefantes o pagar la limpieza de la casa de una infanta, pone ahora en duda la autoridad y rigurosidad de la Presidenta del Parlament? 

-Usted que tiene muchos amigos y cargos políticos que hasta hace poco gritaban el cara el sol -alguno de los cuales le “anaranjan” su gobierno-, o otros que lideran sin escrúpulos operaciones contra Catalunya des de las cloacas del estado, se atreve ahora a decir que mi Presidente y Vicepresidente, así como todos los diputados y diputadas independentistas quieren imponer un régimen dictatorial en Catalunya? 

-Usted que ha condenado a 6 millones de ciudadanos/as a postrarse en el paro con la reforma laboral más indigna de la historia, se atreve a afirmar que una Catalunya independiente provocará más paro y menos oportunidades a la gente?

-Usted que preside el país más infractor de las leyes de la Unión Europea y que registra el mayor número de resoluciones condenatorias por parte de su Tribunal de Justicia, cree que le queda credibilidad alguna frente a Europa?

-Usted que lleva años ninguneando mi nación, arrebatándole derechos y dinero a manta, despojándola de toda inversión, torpedeando nuestra lengua y cultura, no le da vergüenza erigirse ahora como la solución a todos los problemas?

-Usted y su caverna mediática solo esperan que en los próximos 19 dias mi país, nuestro gobierno, nuestros Mossos d’Esquadra, nuestros alcaldes o alcaldesas o cualquier ciudadano de pie -los del Sí y los del No- cometamos algun tipo de error para devorarnos en directo en sus vomitivos informativos. Pero nadie cometerá semejante idiotez!
A usted, señor Rajoy, que habla el inglés como yo el mandarín, sé lo diré bonito. La independencia solo la podrán impedir los ciudadanos/as de Catalunya que legítimamente voten No en el referéndum. Su voto podrá hacerlo. Y si su voto gana, seremos los primeros en felicitarlos. El voto que precisamente, usted, quiere impedir. No se engañe señor Rajoy. Usted ya no tiene legitimidad para impedir nada. Ni tan siquiera la corrupción que le ha desquebrajado su partido. Por primera vez en la historia, el tiempo juega a nuestro favor. Y cada día que pasa, el referéndum está más cerca. 
Por último, para ahorrarle tiempo y esfuerzo, le diré que soy abogado y de Vic, una de las mejores ciudades del mundo y le dejo mi dirección y teléfono (Rambla Montcada, 28. 08500 Vic. Móvil 630980904) para que usted no tenga que buscarla o mandar a la Guardia Civil (por cierto, deje de ordenarles -por medio del fiscal- que hagan el ridículo, ellos también tienen su dignidad!) por si decide empapelarme!    
Mi voto, es mi dignidad. Y ni usted ni nadie, me la va a socavar. Que le vaya bonito, Sr. Rajoy !
Joan Ballana

Vic, 12 de septiembre de 2017.
*aquesta carta ha estat enviada al senyor Mariano Rajoy a través del portal de La Moncloa. S’adjunta fotografia i acús de rebut.

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Foto: David Ramos/Getty images 

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LES ARCHIVES DU FIGARO – La fête nationale de la Catalogne le 11 septembre est traditionellement la démonstration de force des indépendantistes. Le sera t-elle davantage cette année à la veille du référendum d’autodétermination? Dès 1917, Le Figaro abordait cet épineux sujet.
Une défaite choisie comme célébration nationale. Le 11 septembre est le jour de la fête de la Catalogne -la «Diada Nacional de Catalunya». Mais curieusement la date retenue est celle d’un important désastre catalan: la prise de la ville assiégiée de Barcelone par les troupes des Bourbons -menée par le roi Philippe V- en 1714 lors de la guerre de Succession d’Espagne. La Catalogne soucieuse de conserver ses privilèges soutient alors l’héritier Habsbourg, l’archiduc Charles d’Autriche, dans cette lutte pour le trône d’Espagne. Cette défaite entraîne l’abolition des institutions et libertés civiles catalanes. La Catalogne perd ainsi sa monnaie, son parlement, ses traditions, sa langue officielle -le catalan. Il faut attendre l’année 1979 pour que cette région obtienne un statut d’autonomie, avec des institutions et un gouvernement.

Cette fête de la Catalogne -célébrée pour la première fois en 1866- commémore la résistance des Catalans tombés pour la défense des valeurs et institutions catalanes. Interdite sous Franco, elle est officialisée en 1980 par le Parlement, qui la qualifie de «nationale». Depuis quelques années elle est aussi l’occasion de revendications indépendantistes et révèle la montée du sentiment nationaliste. Cette journée sera d’autant plus particulière cette année que le Parlement catalan a voté le 6 septembre une loi prévoyant un référendum d’autodétermination.


Le problème catalan
… Le problème catalan date de loin. Il était grave déjà, il y a trois et quatre siècles. Il est, aujourd’hui, plus complexe.

La Catalogne fait partie de l’Espagne, mais la Catalogne n’est pas l’Espagne, comme le sont les Castilles et l’Aragon. Son patriotisme espagnol n’est pas en cause. Un passé déjà long en témoigne. Aux fastes de la guerre d’Indépendance, le siège de Tarragone s’inscrit à côté du siège de Saragosse. Mais la Catalogne n’a pas seulement son histoire à elle, comme l’Andalousie ou la Galice. Elle est peuplée d’une race dont les caractères sont restés très tranchés et elle a sa langue, qui n’est pas un patois, mais qui est une langue au même titre que l’espagnol ou que le portugais. Elle a sa littérature, qui est considérable. Elle n’a pas seulement ses mœurs et ses traditions, tout comme les autres provinces du royaume; elle a son droit, le droit coutumier d’autrefois demeuré, dans ses parties principales, presque intact, son droit civil qui n’est pas celui des autres États dont se compose l’Espagne; les plus absolus des rois, les plus «unitaires», les plus férus de l’idée capétienne n’ont pas osé y toucher. Leplay a fort étudié, fort admiré ce Code catalan; il lui a emprunté beaucoup d’arguments en faveur de l’entière liberté de tester.

L’empreinte romaine a peu marqué sur le reste de l’Espagne, où elle a été vite effacée par tant d’invasions, germaniques, sarrazines; elle a été profonde en Catalogne. À chaque pas, on la reconnaît, ne serait-ce qu’à cette passion des Catalans pour les belles routes, à leur furieux regret de voir mal entretenues tant de routes qui devraient être «européennes», et qui sont «africaines.». Ainsi parlent de simples cochers de fiacres. Il faut toujours faire parler les cochers. Par contre, les Arabes n’ont fait que passer ici, glisser comme l’eau sur le marbre, sur le dur, le solide granit romain. Notre Provence a plus gardé des Maures que la Catalogne.

Le Catalan n’est pas un animal, de luxe; dans le sens le plus noble du mot, c’est un animal de travail.

Enfin, dans l’Espagne généralement agricole, la Catalogne est surtout industrielle. Ni les belles vignes ne lui manquent, ni les beaux fruits, ni les belles moissons. Mais son génie propre est tourné vers l’industrie et vers le commerce. Adossée à la montagne, elle regarde vers la mer; son empire, c’est la mer. Et le Catalan n’est pas un animal, de luxe; dans le sens le plus noble du mot, c’est un animal de travail. Ici, tout le monde travaille, bourgeois, ouvriers, paysans. «Les moines eux-mêmes travaillent», me disait un bourgeois voltairien, anticlérical, mais qui ne croit pas nécessaire, par politique, de refuser toute vertu à ses adversaires. La forte parole de Guizot, si misérablement tronquée par les passions de l’époque: «Enrichissez-vous par le travail.», c’est la loi, aux champs comme à l’atelier, au comptoir, à l’usine. Et le Catalan est sobre, économe. Point d’alcoolisme. Le Castillan classique met sa fierté à jeter sur la misère que sa paresse entretient le manteau de théâtre. Le Catalan ne se préoccupe pas du «paraître». Il a l’amour des réalités. L’ouvrier ne marchande pas sa peine, mais il poursuit des salaires de plus, en plus élevés. L’ambition du paysan est d’être propriétaire; neuf sur dix le sont, dans les communes les plus pauvres comme dans les plus riches. Sur ce point, comme sur d’autres encore, il rappelle le paysan français. Sa passion, sa vie, c’est le lopin de terre qui est bien à lui, qu’il a conquis sur la montagne pierreuse, défriché, planté d’oliviers ou de noisetiers, semé de légumes ou de blé.

Carte postale datant des années 1910 figurant la place de Catalogne à Barcelone.

Et Barcelone, de beaucoup, la ville la plus populeuse de l’Espagne -avec ses faubourgs, tout près d’un million d’habitants, presque le double de Madrid,-la plus active, la plus riche. Longtemps enserrée, étouffée entre ses fortifications, contre lesquelles elle a fait cinquante émeutes, elle n’a pas cessé, depuis qu’elle les a fait raser en 1800, de s’étendre sur le rivage, dans l’immense plaine, sur les flancs des collines qui sont les premières marches des Pyrénées. D’année en année, des quartiers nouveaux se créent, des faubourgs, peuplés tout de suite et bientôt surpeuplés. Le port, où passe près d’un quart du commerce maritime de toute l’Espagne, est devenu trop étroit. Plus grand déjà que les trois ports réunis de Marseille, il rivalisera avec Gènes, quand sera achevée, au sud de Montjuich, la construction des nouveaux bassins et des nouveaux docks. Et ce n’est pas, évidemment, la ville d’Espagne ou s’arrêteront de préférence les artistes; ils auront vite parcouru ses quelques vieilles rues, regardé quelques vieux bâtiments, palais délabrés ou maisons de corporations, visité l’étonnante cathédrale, avec la puerta de San Ivo et sa nef sombre, sa nef de mystère et de terreur, où il faut, que l’œil s’habitue à voir tant l’obscurité y est épaisse, même à midi et en plein été.

Le Catalan s’indigne de voir se perdre dans le gouffre général du budget, l’argent, son argent, le fruit de ses peines.

Mais partout, quelle vie débordante, quelle intensité de mouvement! Depuis près d’un demi-siècle, l’ambition constante de Barcelone a été de devenir une grande ville occidentale; plus qu’occidentale: américaine. Il reste encore quelques anciens quartiers, presque pittoresques, à jeter bas, à remplacer par des maisons modernes élevant leurs cinq et six étages le long de larges rues aérées. Ces quartiers ne tiendront pas longtemps devant «la Réforme», le nom classique et populaire de la reconstruction hygiénique et pratique: construction, de nouvelles écoles, de nouveaux établissements scientifiques, des admirables hôpitaux dus à la magnificence de riches particuliers. Et cela, aussi, a sa beauté, une autre beauté que celle de Tolède ou de Cordoue, ou de tel nid d’aigle wisigoth ou sarrasin, mais, tout de même, une beauté. Et je ne sais pas si l’homme, avec ses désirs, avec ses passions, sera plus heureux à Barcelone; mais la vie y sera plus saine, meilleure, mieux défendue contre la maladie et contre la mort.

Voici maintenant le problème: ces quatre provinces de la Catalogne, étant les plus laborieuses de toute l’Espagne et, partant, les plus riches, payent à l’État la somme d’impôts de beaucoup la plus forte, et, dès lors, le Catalan s’indigne de voir se perdre dans le gouffre général du budget, l’argent, son argent, le fruit de ses peines, qui, employé sur place au moins partiellement, lui permettrait d’activer le mouvement de ses progrès dans tous les sens, de doter plus largement des établissements universitaires et hospitaliers, surtout de multiplier les chemins de fer d’intérêt local, de refaire les vieilles routes dont il a honte et d’en construire de nouvelles.

L’autonomie politique est la pensée d’un nombre considérable, de jour en jour plus considérable, de Catalans.

J’ai montré les caractères particuliers du Catalan: race, langue, législation, mentalité. Indépendante jusqu’au, quatorzième siècle, la Catalogne fut, de toutes les provinces de la péninsule, celle qui entra avec le plus de résistance dans l’unité des Espagnes. Comme elle traversa alors une crise de décadence, elle en accusa l’unité espagnole, se tourna, au début du dix-septième siècle, vers la France. Cet esprit séparatiste, je l’ai rappelé, a disparu depuis longtemps. Mais l’esprit d’indépendance, l’esprit d’autonomie a subsisté, et non seulement il a subsisté avec la prospérité renaissante, mais il n’a pas cessé de se fortifier pour, de très nombreuses raisons politiques et économiques, théoriques et pratiques. Plus s’accroissent et la prospérité agricole et industrielle, et le progrès général de l’instruction, et celui des idées libérales, républicaines, ou socialistes, plus la Catalogne a conscience de sa valeur et de sa force. Il existe ainsi une question publiquement discutée, dite de «la capitalité». Barcelone étant la ville la plus peuplée, la plus importante de l’Espagne, pourquoi la capitale est-elle, à Madrid? Charles Quint n’avait-il pas averti Philippe II «Si tu veux agrandir tes États, porte ta capitale à Lisbonne si tu les veux conserver, place-là à Barcelone; si tu les veux perdre, va à Madrid».

[…] Il n’en reste pas moins que l’autonomie politique est la pensée d’un nombre considérable, de jour en jour plus considérable, de Catalans, alors que nulle part, même en Italie, les conséquences du principe fédératif ne seraient plus périlleuses, pour l’ensemble de la nation, qu’en Espagne. Et pourtant, dans les plaintes, les doléances répétées de la Catalogne, il y a une grande part manifeste de justice. Que faire donc, sinon lui accorder l’autonomie administrative, la plus large qui soit compatible avec l’organisation générale d’un grand pays?[…]

Par Polybe

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